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Otra vez tú




Pero todos estamos incompletos, solos y un poco rotos.
Todos sabemos menos de lo que pensamos.
Todos tenemos ínfimas capacidades en comparación al futuro.
Por eso, a veces es mejor no presumir, callarse, cerrar la garganta.
Tony, he estado intentando encontrar la forma de decírtelo, te leí muchas veces esperando que se me ocurriera algo inteligente que agregar. Porque quiero que lo sepas, porque ya no me importa que lo sepas. Porque tú ahora estás molesto, te han herido, pero recuerda que también nos herimos mucho en el pasado y no fuiste capaz de disculparte. No. No fuiste capaz de reconocer tu incapacidad. Yo lo hice, a mi manera, toscamente con los pensamientos enroscados al cuello. Te solté mis palabras y dejé que hicieras lo que quisieras con la confesión pero tú no, tú te fuiste, pensando que la huida equivalía a una respuesta. ¿Sabes cuánto tiempo permanecí en estado de latencia, como una semilla esperando encontrar el momento idóneo para germinar? Te esperé porque imaginé tu respuesta, cada día era distinta, pero me ayudaba a sobrevivir la cotidianeidad. Un por ahora, y otro veremos luego. Imaginarte era una forma de procesar tu partida, sabía que no estabas físicamente, aun así encontrabas la forma de hacerte presencia. Eras como una cortina de humo abriéndote paso por entre el dolor, no sé qué era peor, pero eras algo y eso me era suficiente.
Y luego los meses fueron pasando. Cuando me preguntaban hacía cuánto no estaba con nadie seguía estancada en “un mes”, no sabía ni contar. Mis matemáticas nunca han sido mi fuerte pero tú eras como un cáncer estático, inmune al tiempo. Para mí había sido un mes, el mes del nunca acabar. Tu mes.

Comentarios

  1. Wow, me he sentido identificada con tus palabras, me ha encantado el texto y me ha puesto un poco melancólica, la verdad....pero gracias, porque me has hecho recordar.... Saludos.

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