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Mostrando entradas de noviembre, 2018
El tema con los rechazos y los fracasos es que sí, te pueden volver más fuerte pero demasiado de ellos te terminan por derribar.
Me abrumo. Cuanto más conozco más quiero conocer, y uno nunca termina de conocer nada.

Me tomaré mi revancha, pensé, mas no lo dije, de incluirla en mis diarios y quizá algún día los lea y lo sepa. No ahora cuanto más yo quisiera pero algún día, y comprenderá, ¡oh, cuantísimo!, que desde el día cero todo en mí hacia ella fue un gran significante, buscando su significado.

Desde aquí contemplo mi vida conmigo

Me siento tan frágil en mi entera humanidad, que no podría deducir si mis sentimientos de autodestrucción son parte del humano o solo míos. Es como si yo hubiese nacido con otros fines pero a la vez con sentimientos tan encontrados: salvar a la humanidad pero destruirme a mí misma. ¿Dónde se haya la salvación en la muerte? A veces pienso que en verdad soy un monstruo pero luego miro mi pureza, mi inocencia y no caben en mí deseos de destrucción. Me pregunto si en la fragilidad de mi alma se puede hallar un amor tan fiel y sumiso como el que siento. Es, incluso a veces, descolocado. Difícil de creer pero ahí está, luciéndose con intensidad. ¿Cómo hacer para ocultarlo? Creo que he pasado demasiado tiempo intentando no ser-yo. Me he resguardado a través de los malos hábitos y del odio desmesurado hacia mí. Aún, detrás de aquélla máscara que intento hacer pasar como identidad, se encuentra el amor. Sencillamente es demasiado; habita en cada poro de mi estructura. Me lleva a pensar: Esto es lo qu…
Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta

Si yo no fuera yo,
y si vos no fueras vos,
quizá podríamos encontrarnos en alguna otra dimensión.
Yo lo viví, yo sé cómo te sentís, yo estuve ahí.
Pero vos no sos yo.
Y yo cada vez estoy siendo menos yo.

Que la palabra no sea un muro intransitable y oscuro,
detrás siempre hay otra voz.

Que mañana sea tarde,
que no lleguemos al deseo
puesto que desear es amar
y yo aborrezco al mundo.

Que la noche sea eterna,
y que durmamos inconscientes,
que no sepamos quiénes son
los que nos visitan en los sueños.

De día la cadencia, la renuncia,
y de noche los esqueletos de los deseos
que regresan de perseguirme a través de la luz.
Está oscuro pero mis ojos los alumbran,
pueden verme a pesar de la tristeza,
se sabe que tarde o temprano
algo termina por ceder.

Una cuerda de la que se tiró demasiado..;
para ahorrarnos una vida entera
o para sufrir con la decencia,
ser decente o docente, qué más da,
si apren…

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