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Papá, un pedido



Papá no me dejes mucho tiempo
esperando
en la puerta del auto, 
no dejes que el espejo me desnude
porque hoy duele;
no dejes que me mire cuando la ventanilla está cerrada
porque los huesos cansan 
y es muy fácil perderse de día 

Papá no te pido que comprendas 
que esto no es normal, 
lo mal que se siente la sonrisa encajonada
en el desorden de mi vida, 
temiendo que sea una maleta 
la que estructure al sentimiento 
y temiendo que la palabra no baste para
vivir

(y la vida quedó sola) 
FIN

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