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Mostrando entradas de mayo, 2018

¿Aún te conozco?

Siento que llego tarde a conocerte; todo lo que podía unirme a vos es como si ahora le perteneciese a otra persona. Quizás sea cierto que estaba enamorada de un fantasma; aunque aquella persona que no supe ser te hubiera gustado, en tiempo pasado…, ahora vos has cambiado y yo ya no soy más de lo mismo.
Siento que he vivido demasiado bien sin que vos aparecieras en escena, me he sabido bastarme, me confortaba con la cotidianidad, con nimiedades, con la naturaleza pero ahora no dejo de pensar en vos. Sé de antemano que no volverás a elegirme porque esta que soy ahora no es como antes. Tantas veces pensé en estar bien solo para vos pero quizás esta identidad de bien, de estabilidad y mejora, no sea lo que vos busques. ¿Cómo podré continuar siéndolo si vos no me elegís? ¿Cómo sabré continuar siendo bienestar en un mundo donde no vayamos a la par?

Yo te protegeré

Tantas maneras de ser sabiendo. Pero él no era precisamente un sabiondo. No se distinguía por su brillantez;             su voz, ¡Oh, su voz! Era de otro mundo. Supongo que supuse que supusimos muchas cosas. Y aún así nos quedamos vacíos;             congelados, en verano.             temblando, en verano. ¿Quién lo hubiera pensado? Hay una historia en su voz, en la forma que dice adiós. Me deja queriendo saber más. Si estas palabras fueran como armas,             te defendería más allá del bien o el mal. No me importaría que hubieras pecado:             te defendería igual. Es que no me importa, ¿Lo entiendes? Yo pequé mucho en el pasado. Creo que seguiré pecando. Al fin y al cabo, soy solo humano. Prefiero que pequemos juntos,             así ya no tienes que llevar la carga tú solo. Compartamos la culpa,             repartamos la soledad. Lo cargo para que ellos no tengan que hacerlo. ¿Comprendes? Haz el intento

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