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Mostrando entradas de diciembre, 2017

Soy una luna encarcelada

¿Cómo te llegó la fama a vos? Y yo sigo tirada en la inmundicia, sabiéndome alejada de todo lo que soñé de pequeña; poniéndome triste porque ayer un idiota en la peluquería no registró mi presencia hasta que puse un tema de música que llamó su atención. Fue recién ahí que me miró a los ojos de verdad, entornándolos como si estuviese preguntándose de dónde había salido. Más tarde me consolé pensando que parecía un tipo superficial pero no es él quien realmente me puso triste.  Es el sentimiento de sentirme todo el tiempo desencajada, como si el mundo entero hablara una lengua que yo no puedo lograr decodificar. Pienso: actuá normal, no la cagues, no digas esos chistes que sólo en tu mente suenan graciosos pero luego llega el momento y no lo puedo evitar. Es como si aquella que quiere reafirmar mi identidad de la que está en exceso orgullosa saliera a defenderme, como si lo necesitase, como si ya no luciera lo suficientemente idiota. Quiero decir lo que pienso, al fin y al cabo todo aq…
Si supiera llorar lo estaría haciendo en este mismo momento porque de verdad siento una tristeza que no cabe en mí. Pero no, lo único que desprendo de mi cuerpo inerte son palabras infinitamente rotas. Pienso que quizá si las expulso podré volver a ser algo completo. Querida, la herencia es tan pesada, tan violenta, que a veces creo que no podré escapar de ella. Mas esta violencia no procede de mis antepasados, viene de mí, de este mismo envase vacío que alguna vez se supo muerto. Bastaba un simple acto para materializar la muerte, y hasta en ello fallé. Hoy pienso que no me hubiese gustado fallar. Es que no soporto tener que volver a cargar con la angustia, y ahora estoy muy cansada como para simplificarla y despreocuparme. Sé que la vida también es felicidad, pero nadie entiende que toda la felicidad del mundo no se compara con el dolor de una simple angustia. Una sola te aniquila. En cambio nadie ha muerto hasta ahora de felicidad. Es un circuito vicioso, una vez que te has puesto …
Escrito del 25/09/2011

A veces pareciera que solo me actualizo en mis desgracias. Para ver cómo estoy. Es la necesidad inequívoca de expresarme a través de las palabras, para ver de dónde vengo, qué me está pasando. Necesito decirme que al fallarme le estoy fallando a otras personas. Lo siento. No todos los días puedo levantarme y ser yo misma, y vivir la clase de vida que quisiera vivir. A veces, algo en mí irrumpe como una repentina tormenta y me deja parada en medio de la calle, desprotegida. Y pienso: ¡Cuánta gente hay que no lo entiende! Incluso mi mismo círculo. No justifica el hecho de que me ausente, el hecho de quitarme un día más de vida... ¡Nada lo justifica! Pero tampoco justifican tus palabras. Cada día que te observo con más detenimiento, más me doy cuenta de cómo sos. Y me irrita; pero al mismo tiempo me alegra saber que yo no soy como vos y que nunca lo seré. ¿Te acordás todas aquéllas veces que nos comparabas? Que decías que éramos tan parecidas; que en nosotras el …

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