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Qué es la locura



Hace poco cumplí 26 años. Todavía me cuesta creer que haya llegado a los 26. Si le hubiesen preguntado a mi yo de hace 5 años atrás les diría que el futuro está equivocado, que no llegaré. Pero yo nunca estuve loca, sólo rota y terriblemente vacía. Alguna gente creerá que intentar matarse es la locura en sí misma, en su máxima expresión, mas no comprenden ni jamás lo harán por qué razones uno podría llegar a buscar la muerte. Desafortunadamente el deseo momentáneo no condice con el deseo posterior. El deseo se encuentra en un cambio constante. Uno puede desear morir en un momento determinado de su vida, y aunque sólo vea oscuridad y angustia, las cosas se arreglan con el tiempo, de alguna manera.
  Desafortunadamente algunas personas mueren con un solo intento, sin la chance real de volver a sentirse vivo y estable. Sólo basta un intento negativo y propulso a la destrucción para dejar de existir. ¿Acaso esto es la locura? Locura es existir, y vivir bajo este acuerdo de sociedad y cultura. La locura es un prejuicio y una concepción. Sólo porque no se vive como el común denominador no significa que esté mal. Locura es intentar encajar y ver tus deseos frustrados y terriblemente diferentes. Locura es aceptar la violencia. Locura es no hacer nada ante el sufrimiento ajeno. Locura es el encierro, sea físico o psicológico. Locura es sentir que debes dejar de vivir por cómo te hacen sentir los otros. Sí, locura es lastimar y darle razones a otra persona para sentirse así.
  Y la lista podría seguir.
  Pero, claro, concentremos nuestras energías en culpar a las pobres locas víctimas en lugar de pensar cuál es nuestra responsabilidad. Por muchos motivos no me gustó la serie 13 razones por qué, pero sí me enfocaría en destacar lo bien que subraya el tema de la culpa que sienten los victimarios al darse cuenta de que ayudaron a que la chica se suicidara. Algunos de ellos sólo la influenciaron en pequeños actos que, en conjunto, crearon el clímax. Otros sólo decidieron apartar la mirada al ver esta violencia, que como sabrán, no hacer nada en tales casos, es en sí una decisión. Sé que con la culpa no se hace mucho, mas creo que la serie invita a la reflexión. Y esto es lo que yo espero en una segunda temporada: actos, no sólo una culpa inactiva y penosa.
  No se puede depositar siempre la culpa en el afuera, o sencillamente escudarse en un “tal persona estaba loca”, porque entiendan que esta locura es una construcción colectiva, en la que todos tenemos un rol por más pequeño que pueda parecer. Apartar la vista, sépanlo, es también una forma de violencia. Y, sin ánimos de figurar como moralista, me incluyo en la reflexión porque yo también he hecho cosas de las que me arrepiento; yo también soy parte de esta violencia, de esta locura colectiva.  

  No sé si realmente existen otras formas de existencias, otros mundos, otras vidas, o siquiera si hay un plan de vida para cada uno de nosotros. No sé si el seguir viva signifique algo. Seguir viva no me representa una forma de heroísmo; no es, al menos, una bandera que flamee a los cuatro vientos. Pero si tuviera que elegir hacer algo con esta vida que estoy viviendo sería ayudando a otros a permanecer acá de la mejor forma posible, conformes y seguros. Porque, repito, hay mucha violencia en el mundo y la mayor parte está naturalizada, lo cual la vuelve más peligrosa y difícil de erradicar. Pero sepan, aquellos que sufren en silencio temiendo lo que puedan pensar de su dolor, que hay mucha otra gente que encantada estaría de ayudarlos. Si deciden llamarlos locos, pues ¡qué lástima! aún no han comenzado a vivir, porque locura es vivir. Existe quizá otro tipo más profundo de locura y es el silencio. Seamos locos viviendo, sintiendo, pero nunca callados.


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