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Mostrando entradas de septiembre, 2017

Piensa

Cuando me levanté de la mesa miré ligeramente hacia atrás; no por mucho tiempo, sólo un vistazo. Y luego miré a mi alrededor. ¿Quiénes de todas estas personas se sentarán en la mesa que acabo de dejar? ¿Cuál es su historia? ¿Por qué están acá? ¿Pasarán un buen rato o quizá se reúnan por una despedida? Ciertamente yo no la pasé muy bien. Esperé más de lo que podía darme. A fin de cuentas es un lugar. Los lugares no significan nada. Una mesa, una silla, una cerveza. El símbolo es la persona. Con quiénes estás, por qué están juntos, qué son las cosas que se dicen. Y yo recuerdo haberla imaginado conmigo.

I dare you

Cuando pienso en ella todo me asombra pero luego veo una foto suya, su rostro, y ya no es lo mismo. Pienso: ¿cómo me puede estar gustando esta persona? ¿será porque ahora mi fantasía tiene un rostro al que idolatrar, un nombre al que llamar, un corazón que potencialmente llenar? Sos como un humo que se va evaporando de mi ser, te tengo entre mis manos y luego ya no, dejas de existir por unos instantes, justo cuando te creía mía, justo cuando te encontré. Me dirás que no es posible, lo sé, como también sé otras muchas cosas más. Algún dia quisiera poder contártelas, y que vos también puedas pasarme tu sabiduría. Estamos cerca,
Te di mi relato, tomalo, que es tuyo. Sólo sé alguien mejor que Simone; sé presente, sé ahora. Sé mía, o no lo seas. Pero sé algo más que un relato.

El vacío

El vacío
Los sentimientos se vuelven palabras; Las palabras, letras. Las letras, números. Pero ninguno en llanto. Nunca culminan en lágrimas. ¿Deberé dejar de escribir lo que siento y comenzar a sentir lo que siento? Ese modo tan mío de sistematizar y clasificar mis sentimientos. Me convertí en un papelerío de historias clínicas. Un caso a tratar, a estudiar. Ella es, ella piensa, cree que, supongamos, tal vez. Las posibilidades son ínfimas, de volver a sentir sin ese modo tan mío de separarlo en capítulos,                                                                                                                        párrafos,                                                                                                                                         oraciones. Son solo letras. ¡Dios mío! Y al final del día, cuando apagás la luz del comedor, y cerrás la persiana, las palabras no son las que sienten. Son tus párpados -tan cansados, tan autómatas-             Ese modo tan mío de sistematizar y c…

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