miércoles, 5 de abril de 2017

La foto

Hay una foto me hace acordar a una persona a la cual tuve que dejar ir. Es una persona real, abrazando a un fantasma, un atisbo de lo que fue aquella otra persona. Lleva sus mismos rasgos, pero ya no es él, y ya nunca más son ellos, en conjunto.
 Nunca entendí qué diablos significaba dejar ir a una persona hasta que me tocó vivirlo. Es soltarla porque tu misma presencia puede lastimarla; es también dejarse ir a uno mismo para que el dolor pueda tomar su duelo y así el tiempo genera más libertad a tus propios sentimientos.
Es difícil hacerlo. Siempre está la duda: ¿Y qué pasaría si me quedo...? ¿Qué pasaría si le dijera tal cosa...?
Son incógnitas que pocas veces tienen realmente importancia.
Fingir la locura hasta apropiarse de ella, ¿Por qué se la fingiría?
Para esquivar el dolor.
Se llega a un grado de disociación.
Deterioro del tiempo, del alma.
El encierro es la locura en toda su extensión.
Rota. Actuando. Siendo todos los personajes de todos los cuentos menos uno mismo. Alejada en un sitio donde nadie puede llegar. El alma que cae a pedazos. La voz rasposa tragándose las palabras. El llanto acumulado. Ser fuerte para los demás. No mostrar la debilidad que el cansancio del tiempo y la misma actuación nos genera.

Nostalgia es el sufrimiento que nos provoca el deseo incumplido de regresar al pasado.

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