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Mostrando entradas de febrero, 2017

Estoy pensando

De vez en cuando leo tu nombre y te pienso. Sé que no sos vos, que no podrías serlo ni aunque me esforzara, que quizá arruiné la única posibilidad de retorno pero quisiera que sepas que todavía te tengo en estima.
Pienso en tu voz hablándole a las flores y me derrito. Pienso en tu voz en un universo paralelo donde me preguntás cómo estoy y sonrío. Pienso que quizá la vida pueda unirnos una vez más pero declino. No creo que sería capaz de volver a dirigirte la palabra; temo arruinarlo -arruinarte.
Pienso en que una vez me dijiste que amabas todas las estaciones del año y odio que sea verano porque pensarte se vuelve más fácil. Volvería al invierno, a las sábanas, a la compañía del chocolate, a la reclusión, al olvido. Pero no volvería a vos.
Pienso que mantener un recuerdo es más difícil de lo que parece, más aún si se intenta conservarlo intacto, perfecto, inmaculado. Pienso que olvidarte por completo sería más sencillo pero nunca dije que me gustara lo fácil. 
Pienso que a pesar de haber…

Mamá, soy un marciano y no lo sabía

No es nada contra los pobres tipos que trabajan en la atención al cliente pero el nivel de desconocimiento y evasión hacia la gente con discapacidades distintas es terrible. Uno le pregunta si se puede trabajar en los espacios verdes y te responden que averigües en el CGP. De acuerdo. Le preguntas si ya han tenido gente trabajando allí y te dicen que no lo saben. ¿Acaso estamos hablando de marcianos trabajando? Menos mal que ante la ley somos todos iguales. ¡Dios salve Argentina! No. Mejor empecemos a salvarnos nosotres mismos que el mesías no llega más, se habrá quedado dormido. En definitiva te das cuenta que a la gente no le importa mientras no los molestes. ¿Acaso una persona ciega o sorda no debería trabajar, no siente ganas como cualquier otra persona más? Y decir que las únicas discapacidades son la sordez y la mudez es sólo una ínfima parte. Pero, claro, la gente reconoce muy pocas mientras sean visibles. Las enfermedades del alma no cuentan porque seguro es porque "no ten…
Es su momento eras bella, un tipo de belleza frágil que dolía. Llorabas de a ratos. Te recuerdo así, frágil y en llanto; dorada y abriéndose como una flor. Ahora te abriste por completo, ya sos una mujer adulta aunque no sepamos qué diablos signifique eso. Abierta e inalcanzable. Así será mi nuevo recuerdo. Bella pero insulsa. Porque cuando ahora te miro no dejo de preguntarme a dónde se fue aquella imagen que tan bien se conservaba. No digo que hayas perdido la pureza; o quizá el llanto te hacía ver más dulce –más débil. Quizá no quise creer que algún día crecerías y llevarías la cáscara de mujer adulta que la sociedad nos impone.
Quizá tampoco quiera creer que todos crecemos y la mayoría cambian, excepto yo. Creo que si hoy me vieras me reconocerías al instante. Mi cuerpo envejece, así es la ley de la naturaleza, pero existe algo en mí que se niega a ser adulto. Una Peter Pana eterna. Hoy me pareció ver a una compañera nuestra de ese entonces. Qué coincidencia, ¿Verdad? Compartimos c…

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