Ir al contenido principal

Un pequeño universo dentro del gran UNIVERSO

Hay un universo de pequeñas cosas que solo se despiertan cuando tú las nombras.



Porque todas las culpas, mi culpa.
Porque mis ojos se cierran; está el cansancio físico pero le gana el mental.
Que alguien me oiga desde este dolor. Me estoy acercando, estoy cada vez más cerca. Las estrellas se doblan ante mi presencia. Huyen de mí. Podré ser una soñadora pero sé que mis sueños no son suficientes para construir un hogar junto a las estrellas.
Cayendo desde el cielo, intentando aferrarme a las nubes; mis manos las traspasan; soy insuficiente. Soy… No sé lo que soy. En este momento, sólo un alma solitaria que no desea romperse contra el pavimento.
J. me dijo que ya iba a volar, cualquier día de mi vida tendría la oportunidad. Se refería a volar en avión; lo miré penando y reí:
“Si me tiro de la terraza podría volar unos segundos…” El regreso de su mirada era de desconcierto.
“Sí, pero ¿Después qué?”
“Después qué… no sé, no hay después”jálame de la oscuridad, de la nada misma, de este vacío, por favor, ayúdame, no me dejes caer, no me dejes retroceder. No dejes que esta mente inmadura piense acaso en la posibilidad de caer-, eso pensé, eso pensé pero no dije.
No encajo.


Estábamos hablando del proyecto de mi próxima novela y al lado de nuestra mesa, unos adolescentes de 13 años vivían, reían. Los chicos miraban a sus chicas; ellas pestañaban y coqueteaban a través de miradas dudosas.
Y de repente, me detuve. Mi boca quedó abierta pero a las palabras se las llevó el viento. Mis ojos apuntaban hacia la otra mesa; toda mi atención estaba puesta en ellos.
J. me miró y sonrió: Son adolescentes, todos fuimos así una vez. Decíamos boludeces.
“¿Por qué tienen que ser tan malos?” J. volvió a repetirme lo anterior pero yo pensaba en lo mucho que me lastimaron cuando tenía 13 años; lo malos que fueron conmigo. Un daño irreparable porque lamentablemente a esa edad, no se pueden borrar los recuerdos.
Quisiera formatear mi mente… bueno, lo intenté pero no funcionó. Hasta hace dos años, todo lo que podía recordar era a partir de los doce años en adelante. De verdad un enorme bloque me separaba de los años anteriores. ¡Lo había logrado aún sin proponérmelo! Pero luego comencé a recordar. Fue mi elección, fue consciente. Me dije: Quiero recordar. Hice un gran esfuerzo (todavía lo sigo haciendo; hay días como hoy, que quisiera borrar todo, comenzar de nuevo) y entonces la memoria comenzó a ceder, como un elástico; el terreno del campo de recuerdos se extendió y muchas cosas que vi, dolieron. Duelen y no puedo quitar el ardor que trajo la herida. Mi carne roja, expuesta, me enseñó a no guiarme por instintos básicos y destructivos, sino a pelear. ¡Pelear para vivir un nuevo día! Y ese día poder continuar construyendo la vida que quiero tener, la persona que quiero ser.

¿Les cuento algo real? Es jodidamente doloroso. Quiero putear. Quiero gritar. ¡LA CONCHA DE LA LORA, DUELE MUCHOOOOOOOOOOOOO! ¡BASTAAAAAA! Lo hago. Grito. Aúllo. Lloro. ¿Cambia algo? No, porque aún puedo recordar pero al menos lo elijo. No elijo el sufrimiento, no confundan, elijo llorar la herida pero mover la página y seguir adelante.

Comentarios

Noelia ha dicho que…
Tus sueños son verdaderas estrellas, tú misma eres la luna si decides creen en todo lo que guardas, aunque ni siquiera tu termines de verlo, pero lo sientas

Entradas populares de este blog

Are you proud of who I am?

La muerte es la negación lógica de la vida (leo por ahí ) pero ¿Qué es la vida?, ¿Realmente es la muerte una negación o algo que simplemente no podemos evitar?, ¿Qué es lo lógico, acaso no es un parámetro al igual que la normalidad?
Los domingos filosóficos y lluviosos son de lo más lindo para mí aunque termine con dolores de cabeza.

Cierro mis ojos y todo está bien

Ayer empecé de nuevo teatro donde hacía el año pasado. El grupo es totalmente nuevo; tenía la esperanza de que quedara alguien de mi camada pero no. No importa, son muy copados y la pasé bien cuando pude relajarme.
Es cuestión de acostumbrarme al grupo y al teatro de nuevo. Es... hermoso.
Empecé justo donde dejé el año pasado: Tengo que hacer una re-presentación de una canción a elegir.
Cuando volví de teatro intenté dormir algo pero estaba tan exaltada que ya hice la representación y creo (creo) que puede salir algo bueno de esto.
Se va a exponer más adelante (qué nervios!!)
Tengo anotados unos puntos a seguir durante la canción pero luego lo transformaré en un cuento para que pueda subirlo al blog y que me cuenten qué les parece.
Aparte de teatro, mi fin de semana siguió su ritmo habitual.
Mañana: Taller de escritura.
Estoy contenta y espero poder conservar ambos talleres ya que me hacen bien y son realmente un motivo de vida, si se lo podría llamar así.

Qué es la locura

Hace poco cumplí 26 años. Todavía me cuesta creer que haya llegado a los 26. Si le hubiesen preguntado a mi yo de hace 5 años atrás les diría que el futuro está equivocado, que no llegaré. Pero yo nunca estuve loca, sólo rota y terriblemente vacía. Alguna gente creerá que intentar matarse es la locura en sí misma, en su máxima expresión, mas no comprenden ni jamás lo harán por qué razones uno podría llegar a buscar la muerte. Desafortunadamente el deseo momentáneo no condice con el deseo posterior. El deseo se encuentra en un cambio constante. Uno puede desear morir en un momento determinado de su vida, y aunque sólo vea oscuridad y angustia, las cosas se arreglan con el tiempo, de alguna manera.   Desafortunadamente algunas personas mueren con un solo intento, sin la chance real de volver a sentirse vivo y estable. Sólo basta un intento negativo y propulso a la destrucción para dejar de existir. ¿Acaso esto es la locura? Locura es existir, y vivir bajo este acuerdo de sociedad y cult…