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La ley del hielo

Pues sí, decidí no hablarle a mi familia. Sólo cuando me hacen preguntas, anoto mis respuestas en papeles. ¿Lo más divertido? Cuando interactúo lo más normal con otra gente en presencia de ellos. ¿Lo más aburrido? Soy muy charlatana, me encanta hablar y también es difícil no decir algo cuando quiero.
Pero comencemos por el principio... ¿Por qué decidí hacerles la ley del hielo?

Herencias, herencias... todo pasa por las malditas herencias. 
¿Por qué hay gente que sólo vive pensando en ellas, esperando que esas tías queridas, abuelas, etc, mueran para recibirlas?
Mi caso es diferente porque T. y A. hablan de la herencia cuando estamos con ellas y es bastante creepy. Es como asumir que la persona está muerta cuando en realidad está en frente de vos. 
Lo peor es que se emocionan hablando de todo lo que te van a dejar... pero salteemos esa parte.
Hablando con M., me decía que no importaban las cosas materiales (such as the money) pero que cuando T. Y A. mueran, me iban a dejar muchas cosas. Mi cara de WTF fue muy grande. 

- Me acabas de decir que no piense...
- Pero con ese dinero vas a poder hacer todo lo que quieras.
- No voy a esperar la herencia para conseguir lo que quiero.
En fin, que algo se tenían calladitas para no desatar "la loca". (Cuando era chica y me agarraban berrinches, me decían: ACÁ VIENE LA LOCAA! pero no al estilo shakira)
¿Pensaron que no lo iba a averiguar? No pasó mucho tiempo porque cuando fuimos a la casa de A., lo entendí todo.
Creo que ya hablé de esto. A. le quería regalar un auto a mi hermana porque decía que una persona como ella, tenía que usar un 0km, nuevito, empomado, bonitou.
Vamos y ¡BOOM! M. le va a regalar uno. Repito: Oración en presente. O sea, ahora, ya, pronto.
Y mi cara fue... 
Actúa normal, bitch


Cof, cof, sí, claro que lo sabía... Disculpen, voy a pelar cebollas.
- Bueno, vendemos el auto que tenés ahora -Digo toda inocentona.
Me miran confundidas.
- Pa' qué mija?
- Shh.
Mi plan era quedarme con la plata de ese auto. Lógicamente si A. iba a tener un nuevo auto, yo merecía tener algo, ¿No? Y como no me interesa un auto, puedo hacer lo que quiera con el dinero.
Petición DENEGADA.
Por favor, hágalo de nuevo en
90 días para un futuro rechazo.

El auto se queda. Vos no ves ni un centavo. ¡AHORA TENDREMOS DOS AUTOS!
Además, A. dijo que era para que usáramos todos el auto. COF COF QUEE? EL AUTO ESTÁ A NOMBRE DE A., NO DE NOSOTRAS.
TODA la puta conversación sobre herencias y éxitos giró en torno a A. 
A (dos) se puso a llorar y nos contó la anécdota de cuando recibió la medalla de oro (oro posta, no como el trucho de ahora) en su último año de secundaria por mejor promedio. 
- Sé que no vale mucho en dinero pero...
- A, es un valor sentimental -Le dije con verdaderas lágrimas en los ojos. Jamás había escuchado esa historia. Me enorgulleció, sinceramente.
- Quiero que la tengas vos, porque sos la mejor estudiosa -Le dijo a mi hermana.
-Y los aros de diamante para cuando te cases... -Más lagrimitas y mi cara ya no era de póker, era de ODIO, a punto de estallar. 
Quiero que entiendan porque A. y S. no lo hicieron, que no quiero su dinero, no me importa una mierda eso. ¿Saben qué me importa? Primero que para ellas todo gira en torno al dinero, segundo que jamás hablan de mí, de lo orgullosas que están por lo que sea, no piensan que pueda casarme y tener hijos. El único comentario que recibí fue: Vos seguí así, escribiendo que vas a llegar lejos.
Gracias, A., aprecio de verdad tu preocupación. La verdad es que esta vez te pasaste. Agarro un vaso, lo golpeo con la cucharita y: Todo mi agradecimiento va dirigido hacia mis lectores ocultos, los fans que sé que están por algún lugar, mi pluma que hizo el mayor esfuerzo... GRACIAS, los amo. Ah y a mi antigua psicóloga por creer en mí. ¿Cómo? No escucho bien... Ah, ¿Quieren que les agradezca a ustedes? ¡Ni mierda! Ustedes se quedan con la pasta, el auto, los diamantes, los viajes y sus soreteadas.

¡JÁ, imaginen si hubiese hecho eso! Me desherederan y hasta me prohíben la entrada a su puto mausoleo cuando les llegue la hora.
¿No existirá una medalla como mejor lectora para mí? 
A la vuelta les dije, se lo tenían calladito, eh. ¿Así que, M. te va a regalar un auto?
- Ella dijo que lo íbamos a poder usar las tres.
-JAAAAA -Risa sarcástica. Todos sabemos cómo es la historia. El auto va a su nombre; ella nunca está en casa; se las pira siempre y jamás volvemos a ver a ella o el auto.
- Bueno, pero vendemos el auto viejo, ¿No?
- ¿Para qué? -Saltaron las dos como leche hervida.
- Ya que A. tendrá nuevo auto, pensé que yo podría usar la plata...
- ¡NO! -Me gritaron de nuevo.
- Pero no es justo...
-Silencio sepulcral. Viaje de vuelta a casa. En un momento terminé explotando-
- Hasta te va a regalar la medalla de oro como mejor estudiante -Risa sarcástica-. Ni siquiera sabés qué valor tiene.
- ¿Eh? Yo me rompí el orto para estudiar medicina.
- No se trata de eso...
- Entonces, ¿Qué decís?

Me callé. Las lágrimas no me dejaron hablar. Se produjo más silencio. Hacía mucho que no lloraba por algo tan... bueno, más profundo de lo que parece.
No lloro por un auto, no lloro por joyas, no lloro por oro, no lloro herencias.
Es impotencia. Es el dolor que me trae pensar todas las cosas que perdí en el camino y que jamás voy a poder recuperar. Terminaste medicina, felicitaciones, yo no terminé el secundario pero eso no me hace menos inteligente, menos estudiosa, menos nada.
Vos tirarías esa medalla a la basura. Bueno, no, pero la dejarías enterrada. Yo la colgaría en la sala principal de casa porque esa medalla representa el orgullo que M. me da. Cuando me habla de su infancia, adolescencia, sus logros para alguien que venía de abajo. Los discursos que pronunció en todas las plazas públicas frente a políticos o inteligentes de la época. ¡Dios! Esa medalla fue la entrada para todo lo demás que logró. Sólo que vos no pudiste verlo. No es la medalla del estudio, es la de la enseñanza de la vida. Fue la ÚLTIMA medalla que el Gobierno dio a un alumno porque después se suspendió para siempre. Y bien merecida la tenía. Es el modelo que aspiro a ser. No ser más inteligente, porque los libros me enseñaron más que la escuela, más que millones de cosas podrían hacerlo. Vivencias de vida, querida.

En fin, habrá una segunda parte sobre "La ley del hielo" y esta será muy graciosa, nada de tristeza (espero). 
Adelanto: En camino a comprar el auto.

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