martes, 10 de febrero de 2015

Me pregunto...

"I don't blame you; you're free".

Una vez que crezcas,
no podrás volver atrás.


Hoy estuve viendo comerciales anti-drogas y comencé a preguntarme muchas cosas.
Por ejemplo: ¿Cómo le hablaría a mis hijos sobre las drogas y los prevería de todas las consecuencias que traen? ¿Haría alguna diferencia -como madre- decirles: ¡No lo hagas, no es bueno!?
Es decir, en la generación de mi madre y más aún la anterior, habían muchos prejuicios al hablar sobre este tipo de cosas. En especial sobre el sexo. 


Casi ni existía esa famosa charla. Yo no sé si hablar de esto hace que el hijo tenga más cuidado o no tome la ruta jodida de las drogas por ejemplo. Los adolescentes son así: necesitan experimentarlo por sus propias manos. Están en una constante rebeldía contra sus padres; piensan que ellos solo quieren reprimirlos como cuando eran niños. Es el sentimiento y la responsabilidad en tus manos de poder y querer hacerlo todo. Es un sentimiento poderoso que no se puede evitar. Es dichoso que el adolescente lo experimente y no sólo dichoso, sino necesario. Es un "mal o bien" necesario para el crecimiento de la persona. Cometer errores para aprender de ellos, para conformar la personalidad del futuro adulto y los ayude en la transición. 
Pero eso no quiere decir que el adulto interprete un papel nulo en el escenario de su hijo o conocido (Porque a veces los que realmente están son profesores, amigos mayores y lamentablemente, no los padres). El adulto no debe reprimir -eso causará más problemas y más errores letales para el chico-, pero sí debe acompañar y guiar al adolescente.


- ¿Qué ves?
- Veo depresión, soledad, dolencia, tristeza
y rebelión.


Volviendo al principio de mi pregunta, por supuesto que les hablaría y trataría de orientarlos sobre los peligros de las drogas y el alcohol. Sé que eso no evitaría que ellos mismos prueben pero al menos sabría que estoy haciendo mi trabajo. Quizá dada a mis experiencias de vida, podría encontrar una manera de llegar a mis hijos y que lo que me pasó a mí, no les suceda a ellos. Una conexión entre lo que sería ya mi niño crecido, mi adultez y su adolescencia.
La pregunta es cómo sabe uno cuándo es el momento de hablar. Si hoy en día los chicos comienzan con estas conductas a los doce años, ¿Qué será dentro de 20 años? Sé que aún soy muy joven pero a mí misma me sorprende cuando escucho historias de chicos teniendo sexo a los doce/trece años. No hay experiencia aunque algunos dicen que ésta se hace al andar. Y estoy casi segura que sus padres aún no estaban preparados para hablarles sobre ello. Por ejemplo, no te olvides de usar preservativo/condón, etc.
Como soy yo, me imagino sentada junto a mi hijo con un libro de anatomía sobre las partes del cuerpo pero seguro me echaría a reír y le respondería: "No toda la vida se puede enseñar en libros. Lo mejor lo hace la experiencia". [Esto me hizo acordar a la película American Pie, cuando el padre del protagonista intenta tener una charla sobre sexo con su hijo. AWKWARD!].
Yo nunca tuve esas famosas charlas... sobre NADA. Ni sobre sexo, ni drogas, ni alcohol... Es como si mi mamá estuviera esperando a que alguna de sus hijas ya estuviera en esa situación para hablarlo. Lo cual es un GRAN error. Se supone que uno habla para prevenir, para ser un sostén en la vida del hijo; el padre tiene que precipitarse a los hechos sino ¿Cómo mierda el hijo va a estar preparado o tener una mínima información más que las experiencias de sus amigas o esas revistas baratas? El adulto se anticipa porque sabe que eso va a suceder o que al menos el hijo sentirá la curiosidad de experimentar. El adulto tiene que ir un paso adelante siempre. Al menos es lo que pienso; lamentablemente en la realidad a veces son los hijos los más listos, los que con su ingenio siempre se adelantan a sus padres.
Pero no hablar o desinformar es peor que hablar. Como escuché en algún lado: "Peor que no informar, es desinformar".
Y el genio de Einstein dijo: 
"La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa". 
Siempre hay tres tipos de posturas frente a una situación: El atacante, el atacado y el que calla. El que calla, otorga, ¿No? Callar en estos casos es sinónimo de aprobación por más que la persona no lo apruebe. Es importante tomar una postura sabia y "no sentarse a ver lo que pasa".
En fin, tengo una segunda parte para esto pero lo dejaré para luego.


Simplemente vivamos y lo que tenga
que pasar, pasará

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