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Reporte semanal

Viernes-mañana: Mail a E. Me angustio. Lloro un poquito cuando le escribo. Ays, perdón pero se me piantan un par de lágrimas. Nudo en la garganta
Viernes-mediodía: Veo a E. La abrazo, le digo que la extraño. Actuamos como si nada. Ya siento que se fue para siempre. Me dice: Nos vemos el martes. Yo pienso: Sí, el martes y luego nunca más. Ays, otro nudo en la garganta. Viernes-noche: Sueño con V. Ella no viene, no está, no vendrá, no estará. Sábado durante todo el día: Dejo de pensar en V. Me pongo de malhumor. El bagre pica pero no hay comida; mate solo. Idiotizada con la computadora. No hago nada. No hay noche de cine.
Hablo con V.(Otra V.) Quiero verla. Ouch, tengo que esperar hasta las vacaciones. Ya no me calienta.
Sábado-tarde: Pienso mucho en D. Lo termino llamando. No sucede nada. Me siento triste igual.


Llamo a E. (otra E.) le digo que voy a visitarla a la clínica el lunes por la tarde.
Sábado-noche: Vuelvo a soñar con V. Me dice que quería escribirme pero no sé por qué no lo hace. No recuerdo el sueño, sólo se qué es Ella. Me levanto confundida. Reviso los e-mails. V. no responde. V. no aparece. Ya lo sabía. Domingo-mañana: E. responde el e-mail. Me recuerda cuánto nos extraña y que nos vemos el martes (de nuevo con eso)- Ya no quiero llorar ni tengo nudo en la garganta. 
E. se ríe del chiste que le escribí. Es muy mal pero dice que me imagina contándoselo y se ríe. Yo, feliz. Y Julito Iglesias tiene razón:


Prefiero no escribirle a V. porque mi orgullo viene primero. Sí, mi orgullo herido, ctm.
Domigo-mediodía: Armo lista de regalos navideños. Ays, ¿Qué le regalo a D.?

Situación con D.
Todo comenzó como un juego, típico de adolescentes. Un abrazo por acá, otro por allá. Unos piropos.
El juego se profundizó; parecía un campo de batalla, minado a cada paso que avanzábamos.
Un día nos dejaron solitos como si estuviéramos en el jardín de infantes y le di un besito. Lo intenté 3 veces ¡Dicen que la tercera es la vencida! D. me esquivaba todo colorado. Se rió y me dijo Chau. Chaucitooo. Yo me quedé ahí solita, sonriente, pensando en sus labios.
El juego siguió.
Otro día solitos en la misma habitación, D. me dijo que tenías que terminar lo que comenzamos. Me hice la lobolu. "No sé de qué hablás". Histeriqueo V.2.0.
D. avanzaba hacia mí, yo retrocedía hasta que quedé contra la pared. Ctm, pensé, ya no puedo moverme. D. me besó. Yo tenía los ojos abiertos y D. parecía hipnotizado. D. metió lengua, todo bien feito. Pensé: No besa bien, qué lo parió.

D. se fue contentísimo. Yo, nada.
Los días pasaron, el juego se fue apagando. Yo lo esquivaba siempre. D. ya no me gustaba pero lo quería como un amigo.
D. el lunes me dijo: ¿Por qué siento que siempre me ignorás? (D. es muy exigente, siempre pide amor con sus chistes pero cuando tiene que ponerse serio, es muy orgulloso). Me di la vuelta, lo miré sin expresión alguna en la cara y le dije: ¿Nunca se te ocurrió pensar que quizá no estoy interesada? (Ouchhh, perdoname amorcitoo pero es la true). Entonces D. me miró de la misma manera pero sonriendo porque siempre sonríe: Sí, a veces pienso eso.




Así fue la historieta con D. Otro día cuento otro capítulo muy tiernis que ahora no quiero porque me da cosita.
En fin, ese es mi resumen de semana (creo, ¿Creo?)
Bueno, como diría mi buen amigo Jesse Pinkman!

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