sábado, 1 de noviembre de 2014

Uno de los sueños más raros de mi vida

Uno de los sueños más raros, futurista, de acción digno de película, de mi vida:



Comenzó así o por lo que puedo recordar. 
Estábamos en una especie de festival. Sólo recuerdo que éramos una familia pero la tengo grabada a mi hermana en especial. Dormíamos como en el suelo. Mi hermana se puso a “salir” con el chico que dormía al lado. Yo me sentí celosa porque ella siempre consigue a alguien. A pesar de que él tenía su lona, dormíamos todos en la nuestra y yo me quejaba del poco espacio y por qué no él usaba la suya propia.
Próxima escena: A mi hermana y a mí, nos llevan a la parte de adelante: era el banco de las solteras o los que tenían “malos maridos” como drogadictos o eso. Yo no entendía nada, me di la vuelta y le pregunté a una de las chicas: ¿Todas son solteras? Sí, me respondió, aunque algunas tienen malos maridos. Ahora estábamos en lo que era una Iglesia Católica Apostólica Romana. Mirábamos de frente al altar pero las mujeres que estaban junto al altar, se ponían de espalda como para… ¿No vernos? Era extraño.
Próxima escena: Me escapé y de pronto, me encontré intentando salvar a una chica que la Iglesia esta quería traer de vuelta. Todo de repente se volvió futurista y pura acción.
Escapamos de un tipo vestido de negro, con armas que nos quería atrapar y fuimos a una habitación de un hotel. Tocaron a la puerta los hombres malos y le dije: Antes creí que me iba a morir porque tuve que saltar pero ahora es en serio y no sé cómo vamos a sobrevivir. ¿Tenés armas? Negó con la cabeza. Bueno, agarrá eso de ahí. Era un paralizador de esos que usa la policía aunque tenía pinta de una máquina de afeitar; la enchufé y se la pasé mientras yo me escondía para que no supieran que estaba ahí. Cuando nos dimos cuenta que no teníamos escapatoria, tuvimos que ir al cuarto de la cocina y escapar por el techo. Oímos cómo entraban los tipos y decían: Esta habitación es re chica, no sé cómo pudieron haberse escapado.
Nos encontramos saltando de techo en techo y en una oportunidad la chica tuvo que usar la máquina esta que misteriosamente seguía enchufada.
Después vino la persecución en una especie de kartings, muy jodida.
Logramos derribarlos pero quedaba uno y lo mató de un tiro una mujer también vestida de negro. Más tarde, nos enteraríamos que eran de otra religión que habían visto nuestro escape y se apiadaron para ayudarnos. Todo esto estaba televisado en vivo y en directo y recuerdo las caras de frustración de la gente presente en nuestra antigua Iglesia.
Llegamos a un barrio donde tuvimos que cambiarnos de ropa. De pronto, ella que supuestamente era heterosexual se enamoró de mí; yo creo que hace rato sabía que me gustaba, desde que decidí ir a rescatarla. Se había puesto un bigote y riendo le dije que me quedaba mejor a mí (como si yo fuera el hombre), me lo puse y nos besamos.
Siguiente escena: Nos encontraron, intentamos escapar pero no pudimos. Vi cómo se la llevaban mientras luchábamos y me pegaban una trompada y caía rendida. Grité y grité hasta que me dolió la garganta y me electrocutaron con el aparato ese que usamos antes. A ella se la llevaron mientras que conmigo planeaban matarme, nada más. La gente en la Iglesia gritaba de la emoción.
En la otra Iglesia, de repente cuando vieron esto todos se pusieron sus trajes, comunicándose a través de walkie-talkies y vinieron a mi rescate.
Pero faltaba rescatarla a ella. Un chico me dijo: Tranquila que no la van a matar, la quieren viva.
Nos infiltramos en el cuartel general de los malos, donde tenían las armas y tenían esclavizados a cientos de personas trabajando para ellos, el problema era que éstos no se daban cuenta de que eran esclavos.
Nos re cargamos de pistolas y rifles y fuimos al ataque. Para encontrarla, me arriesgué a pesar de que mis compañeros no querían porque decían que iban a descubrirme a un juego. Estábamos en el ala de un parque temático. Yo ya lo había jugado con ella tiempo anterior cuando escapábamos y sabía que servía para localizar a las personas.
Pasé desapercibida entre ellos y tuve que matar a una señora gorda que estaba en ese juego para atraer la atención de los demás. La tiré a un costado mientras todos venían a su rescate sin entender qué le había pasado. Ahora tenía que embocar tres pelotas en tres agujeros para encontrarla y así lo hice. Cuando logré localizarla, me di la vuelta y les dije a los chicos de ahí: Voy a buscar al jefe.
Corrí hacia donde estaban mis aliados y fuimos a rescatarla.
Hubo mucha acción y disparos; creo que la rescatamos y además nos amábamos.

Pero no recuerdo cómo continuó de ahí en adelante porque mi mamá me despertó.

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