miércoles, 26 de febrero de 2014

¿Lo hice? ¿Lo hice?



"Recuerdo que hace años me dijeron que debía tomar precauciones respecto al amor, lo hice, lo hice..."
¿Lo hice? ¿O siempre fui una niña asustadiza, en busca de un poco de amor, mendigando alguna palabra que sonase dulce, un calor humano que matara este frío interno?
Y luego la canción continúa: "Era descuidada, me olvidé. Lo hice, Lo hice".
Pero a mí nunca me advirtieron que el amor podía ser tan doloroso, tan punzante. Me crearon expectativas altas, salidas de cuentos de princesas.
Corazón dócil, de fácil conquista; cae ante la tentativa de un amor eterno, un futuro con promesas, algunas palabras dulces y luego su voz, guiándome por este sendero, diciéndome que no tema, que jamás me lastimará. Pero yo no he tomado precauciones y definitivamente, me termina lastimando.
¿Cuántas, ¡Oh, dime!, cuántas veces hemos vuelto hacia atrás?
Doy vuelta como en un carrusel, donde me encuentro sola. Su voz resuena de algún rincón, mas ningún rostro se asoma. Te digo adiós... ¿Te lo digo? ¿Me lo digo a mí misma?
¿Me prometes que siempre vamos a estar juntos? Me dice, y mis labios tiemblan. mi fuerza flaquea. Por suerte, estamos muy lejos, y no puede verme. No puede ver lo que mi rostro expresa: Terror. Miedo. Ilusión. Y algunas recuerdos claro... Porque yo también hice aquella misma pregunta, y me engañaron, porque prefiero la verdad aunque duela más y porque yo no quiero lastimarte, intento que mis palabras sean lo más honestas que pueden ser.
Porque no quiero que conozcas, a tan temprana edad, lo que es la desilusión. Porque cuando te aman y te abandonan, duele aún más que cuando te dejan porque ya no te aman. Porque sabes que el amor sigue allí, esperándote, pero no puedes alcanzarlo. Él te empujó muy lejos de su cuerpo, fuera de su universo.
¡Oh, mi Dios, la insoportable incerteza de saber si aún te ama! Querer correr, aunque generalmente solo vagamos en las calles, para preguntarle, sin esperar respuesta alguna: ¿Aún me sigues amando como lo prometiste?
Y de fondo, me dicen: Está bien no estar bien. Pero existe esta maldición de tener que aparentar que todo está perfecto; que tu vida está encaminada. Y ¿Si no sabes qué diablos hacer con ella? ¿Quedarás marginado?
Si pudiera... ¡Esperen! Aún puedo. Sí, aún puedo no cometer aquel error que me lleva a uno más grande.
"Es tu decisión", me dijo. ¡Y yo cuánto odio la idea de que depositen toda la responsabilidad en mí!
En estas noches, querida Pizarnik, quisiera que me abraces con tus dulces y temblorosas palabras, para quitar todas las dudas que caben en mí.
Ya cometí ese error... no quiero volverlo a repetir.

1 comentario:

jordim dijo...

El amor es un cubo de rubik para el que no tenemos manos...