miércoles, 31 de julio de 2013

RIP



Te fuiste y me dejaste sola, con este dolor incrustado en mí, intentando salir a flote, intentando sobrevivir. 
Vivir para luchar otro día, ¿No es cierto?
Pues estoy enfadada. Se supone que debíamos luchar ese día a día, juntos, pero me abandonaste.
Me siento sola y más desesperada que nunca. ¿Qué puedo hacer? ¡Oh, Señor, qué puedo yo hacer!
Nada.
Me siento en el sofá y todo se ve tan gris y monótono. El día está oscuro y la oscuridad me engulle como si fuera parte del decorado.
No quería decir esto, pero odio que te hayas ido. Odio no poder verte nunca más. Odio tener que estar sola luchándola. Lo odio.
Lo odio. Lo odio. Lo odio.
Y nadie más entiende ni entenderá nuestro sufrimiento, de eso podemos estar seguros y maldecir contra el mundo porque otra estrella se ha estrellado y sin embargo, la vida sigue adelante.
Pues yo no quiero hoy, que la vida siga adelante. Quiero que se detenga. Que por un momento pensemos en todas esas cosas que perdimos y que no podremos recuperar nunca más.
Quiero que se recuerde, no que se olvide.
Quiero recordarte por lo que eras, no por lo que jamás fuiste.
¿Me recuerdas, acaso? Yo era la niña que estaba al lado tuyo, limpiándote las lágrimas, intentando aliviar tu sufrimiento.
Y ahora soy la niña al cual se le resbaló el globo de las manos y llora por su pérdida.
Perdida doble. Tú y aquél mísero globo.
¿Es acaso la vida justa? ¿Alguna vez lo fue? No y no.
¿Pero qué haremos? Nada porque hoy no tenemos las fuerzas suficientes para levantarnos de la cama.
Lo siento si todo esto suena tan triste, pero ¿Sabes? Hoy estoy triste y quiero que todo el mundo lo sepa. Que alguien en su maldita vida perfecta lo sepa.

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