sábado, 20 de abril de 2013

Dime

Quisiera que las lágrimas corrieran por mi rostro. Quisiera liberar esta tensión que cargo sobre mis hombros.
Ser una pluma y volar lejos de donde estoy.
Pero sé que el cambio empieza dentro de mí.
Mi corazón habla, mi mente viaja, mi cuerpo queda estátil, mudo, duro como una roca.
Quiero levantar una mano hacia el cielo, señalar alguna estrella o incluso echarme una carrera hacia el Norte.
Sé que nadie puede entender por qué en momentos como estos necesito esconderme detrás de un libro, o de una fantasía pero es para resguardarme. Para juntar fuerzas y volver a la realidad con fuerzas.
De otro modo, no podría sobrevivir.
¿Por cuál pérdida estoy queriendo llorar? ¿Por cuál pérdida me estrujo el estómago y me muerdo el labio para no desparramar lágrimas?
¿Por cuál? Dime corazón.
Prometí que nadie te iba a ser daño, y fallé en ello. Somos humanos y es imposible no amar.
Está en nuestra naturaleza.
Si te caes, te levantas. ¿Y si no logras levantarte, entonces qué? ¿Qué, qué, qué?
Me echo a dormir y espero que termine el día porque mañana será uno nuevo y con suerte las pesadillas de hoy se olvidarán.
Dicen que la vida es corta, pues les apuesto que el día de hoy ha sido uno de los más largos de mi existencia.
Una vez me dijeron que cuando estás de bajón, tenés que hacer todo lo contrario: Por ejemplo, algo que te alegre y distraiga a la vez...


1 comentario:

Kenya G.A dijo...

Quiero ayudarte, quiero estar contigo.

Muy lindo tu escrito, me encanto.