viernes, 23 de noviembre de 2012

No sé cómo llamar a esto incoherente que escribiré

Cigarrillo tras cigarrillo, mi sien latiendo dolorosamente, dando tumbos contra mi cabeza, esperando un resultado simplista, vacuo, dañino pero que ansío con todo mi corazón.
Bailando de a ratos, necesitando escribir de a otros, con mi sombrero de paja aunque aquí no hay ninguna luz, sólo oscuridad.
Mis diarios (delirios) siempre fueron fragmentos desordenados de mi propia vida. Si los juntara, ¿Lograría armar el rompecabezas que me falta?
Ya que he faltado a mi última sesión de terapia y cada vez que pienso en ello, menos ganas tengo de ir, se me ha ocurrido una forma de ACTUAR mis actos, de "una forma sana".
J. (psicólogo) ha escarbado profundamente, como una carie y ha llegado al nervio donde toca su punto límite y ansío gritar: ¡PARA! ¡PARA! Actuemos antes de hablar.
Creo que esta idea que ronda por mi cabeza podría funcionar: El martes voy a aparecer disfrazada como el personaje de una novela y representarlo.
Sería como que J. le hiciera una sesión de terapia a Virginia Woolf, por ejemplo.
Sería extremadamente raro... y no sé cómo plantear mi idea. Pero sería una forma distinta de actuar mis impulsos. ¡TEATRO! o... ¿Psico-drama?
Lo interesante será seleccionar el personaje y el por qué, cómo éste se relaciona con mi vida.
Proyecto para mantenerme activa en mi terapia (no faltar) y evitar mi necesidad de... dejémoslo ahí.
En este estado de alegría, todo me parece hermoso, incluso las vacaciones que están armando para irnos a Mendonza.
Ahora... ¿Quién seré? Pensé en mi querida Alejandra Pizarnik, cuyo papel me sé de memoria... pero deberé ensayar unas lineas o... ¿Dejar que fluya? Let it be.

No lo sé, seguiré pensando.

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