Ir al contenido principal

Recuerdos

Siempre existirán opciones más fáciles pero más costosas, que tomar.
Soy débil, mi carne humana se digna a transitar la soledad.
Me pueden quitar todo, que yo aún sentiré que llevo nada en esta mochila.
El vacío permanente del cual el ser humano habla, dicen que existe para poder progresar. Si no lo sintiéramos, podríamos quedarnos cómodamente donde estamos, sin ambiciones de cambio o progreso.
Cuanto pude, me alejé de las voces ajenas para permanecer en un silencio oscuro, donde solo mis propias voces resonaban. Comencé a sentir que perdía la razón, y no podía escribir.
Aquellas noches de insomnio sólo me acompañaron mis pensamientos, contradictorios.
Es ahí a dónde he llegado ahora. Tanto camino para ubicarme en la misma linea.
Me desarman los latidos internos, como sangrados que vienen de mi vientre; me dicen: Ya no podrás ser una madre, ya no podrás vivir en este hueco, tendrás que salir hacia afuera.
Hacia afuera no iré -replico con énfasis.- me espera la muerte o quién sabe qué cosas espantosas querrán tomar de mí.
Entonces, se cierra una puerta. Estoy lejos de ella pero oigo el ruido; lo conozco a la perfección ya que he cerrado varias de ellas. Ahora estoy atrapada, caminando de un pasillo a otro. Agacho la cabeza y encuentro recuerdos; solo viejo pasado empolvado en memorias que las dejé ir porque no las quería junto a mí.
Yo sé a qué vienen. Vienen a recordarme que aún no morí, y que si todavía hay alguna chance de poder salir, deberé encontrarla. Rasguñar las paredes, los recovecos, quitarle el polvo al presente y aunque mi mano permanezca sucia, seguiré escribiendo.
Hasta recordar. Recordar será como nacer, la primera vez. ¿Te acordás? ¡Qué digo! Eras un bebé pero ahora no, y podés adueñarte de cada parte del ritual. Es tuyo. Sos vos.
¿Podés sentir las pequeñas manitos escudriñando hasta encontrar el hueco para respirar? Podés llorar, solo para asegurarte de que ésta es tu libertad. Ahora abrí los ojos y mirá a tu alrededor. No todo se ve tan mal, ¿Verdad? Ahora hay luz; la oscuridad la haz dejado atrás.
Podés aprendir a vivir, de nuevo. Tomá la oportunidad, y si fracasás, siempre habrá otra.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Alejandra Pizarnik, ensayo

Ayer estuve en la radio "Industria Argentina" Hablando sobre Alejandra Pizarnik, lejos mi poetiza favorita. Les dejo a continuación el ensayo que escribí sobre ella.

Alejandra Pizarnik: Diarios
“Decir que me abandonaste sería muy injusto; pero que me abandonaron, y a veces me abandonaron terriblemente, es cierto”. Kafka

A través del recorrido por sus diarios que fueron publicados en el 2003, intentaré descubrir una faceta de la poeta, para poder entender mejor sus poemas y su modo de sufrir, que la persiguió durante toda su vida. Quiero invitar al lector, que a través de estas páginas, haga su propio descubrimiento. Claro que yo la estoy leyendo bajo mi punto de vista y mis circunstancias; cada uno desarrollará una propia versión de estos diarios. Podrán o no gustarles su trabajo pero para mí es imprescindible incluirla en estos esbozos de pensamientos puesto que Pizarnik fue una gran influencia para mí, y lo será siempre. Nunca morirá mientras la reviva, ya sea pensando en al…
Algo realmente libre tiene que poder cuestionar sus impulsos fundamentales, tiene que poder cambiarlos




/quotes Westworld

Entre mapas, viajes y tú

Que me sienta triste hasta morir no significa que tenga que volver a ti. Sí, estoy sola, la mayor parte del tiempo, sí, a veces el dolor se hace insufrible y cuando días oscuros e incomunicables se hacen presente es cuando siento ganas de estar al lado de alguien, quien sea, el primero que pase y me diga: hey, ven aquí, déjame hacerte compañía. Pero luego me lo pienso mejor, y me mantengo fiel a lo que creo, no, no quiero a cualquiera, no, no lo necesito, hay muchas maneras de estar acompañado, por ejemplo, todas las tardes me siento al menos una hora a leer, y déjenme decirles que mientras mis ojos recorren detenidamente las páginas no hay un momento donde me sienta sola. Ahora estoy viajando a Francia, leyendo a Marcel Proust, En busca del tiempo perdido. Todas las tardes tengo una cita entre París y Combray. Entre el protagonista, el señor Swann y Gilberte. Enfrente de la computadora tengo pegado un mapa de Florencia, con algunos escenarios importantes que recorrí en aquel viaje de …

Concursos