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Mostrando entradas de abril, 2012
Mi vista se nubló, sin duda tenía los ojos empañados. No podía ser que el mundo se viera tan confuso y extrañamente inalterado.
Caminé deprisa a pesar de la poco visibilidad de la que poseía. El silencio acongojaba los pasos de mis nuevas zapatillas. Pensé que ir de compras me levantaría un poco el ánimo pero la realidad era que solo me hacía dar cuenta de lo desdichada que me sentía a tal punto de recurrir al consumismo como reemplazo al vacío que estaba atravesando.
Vivir huyendo, hasta que no se huye más. Se detiene el camino. Puede que la senda esté cortada y ya no haya más camino y debas optar por otro. ¿Izquiera o derecha?
O puede que ya no quieras más vivir huyendo. Es mi caso. Y en mi caso, no es un buen caso. Sé que no se entiende esto, solo yo lo entiendo pero no me importa, escribo para desahogarme.
Puede que huír nunca haya sido mi caso. ¿Cuál es mi caso?, ¿Quiere saber el clínico, el psiquiátrico, o el del alma?
En tal caso que haya optado por la última opción deberé afirmar que no anda bien. Es muy grave lo que tiene. Parálisis de vida, le llaman algunos.