Ir al contenido principal

Pensamientos que llevan a Murakami

Terminar de leer Tokio Blues, de Haruki Murakami para ver si me cierra el autor o no, que tan parece estar de moda actualmente. Hay algo que me atrapa de su escritura, aún así algo repetitivo me aburre. Habla –hasta ahora de los dos libros que leí de él- sobre un pozo; la soledad; los
desencuentros amorosos (Amores que terminan o engañan); la muerte; rumiar en
los pensamientos más hondos de la conciencia en su estado puro o inconsciente, para sacar conclusiones a cuestionamientos que son como laberintos y terminan en nuevas preguntas. Pero,
debo admitir, que dentro de todo ese rebuscado procedimiento se encuentra algo de satisfacción en lo que se fabrica. Quizá lo único que se hace es re-descubrir pensamientos que teníamos olvidados o que por alguna razón intentábamos apartar, y sin conseguirlo, salen a flota.
Eso me transmite Murakami; idas y vueltas sobre temas que te queman la cabeza, temas que uno se pasa horas y horas intentando resolver o peor aún, encontrarle una lógica a lo sin-sentido.
Definir (se) la vida; catalogar los procesos: Comienzo, nudo y desenlace, con finales inesperados que nunca resultan como creíamos, como el cuento encaminado dictaba al principio.
Reparar en el dolor y hacer algo con él, transformarlo en materia útil, ya sea como experiencia a futuras narraciones o como herramienta para salir adelante.
Rechazar la mediocridad, la vida que la sociedad te
impone. Intentar destacarse entre la muchedumbre sin que ésta termine por devorarte.
Murakami, todo eso es para mí y pensándolo con profundidad, es mucho, material del bueno digo. Y me siento identificada en cada tema que trata disimulado a través de la fantasía o el aislamiento del protagonista.

Comentarios

  1. Tal y como lo has contado suena de lo mas interesante, llama mucho la atención, has encendido mi curiosidad y eso nose que tanto de bueno es jajaja

    ResponderEliminar
  2. En mi humilde opinión, está bien escribir sobre ciertos temas, y él tiene el talento suficiente para tratarlos como merecen.
    Pero la vida no es sólo eso, y un autor que cierra mucho su estilo, tiene carencias. Creo yo.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  3. Primero Muchisimas gracias por el halago en mi blog. y segundo, Amo profundamente a Murakami, cada uno de sus libros me hacen sumergirme en las historias y entender muchas cosas a través de ellas.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

We live in a rainbow of chaos

Entradas populares de este blog

Alejandra Pizarnik, ensayo

Ayer estuve en la radio "Industria Argentina" Hablando sobre Alejandra Pizarnik, lejos mi poetiza favorita. Les dejo a continuación el ensayo que escribí sobre ella.

Alejandra Pizarnik: Diarios
“Decir que me abandonaste sería muy injusto; pero que me abandonaron, y a veces me abandonaron terriblemente, es cierto”. Kafka

A través del recorrido por sus diarios que fueron publicados en el 2003, intentaré descubrir una faceta de la poeta, para poder entender mejor sus poemas y su modo de sufrir, que la persiguió durante toda su vida. Quiero invitar al lector, que a través de estas páginas, haga su propio descubrimiento. Claro que yo la estoy leyendo bajo mi punto de vista y mis circunstancias; cada uno desarrollará una propia versión de estos diarios. Podrán o no gustarles su trabajo pero para mí es imprescindible incluirla en estos esbozos de pensamientos puesto que Pizarnik fue una gran influencia para mí, y lo será siempre. Nunca morirá mientras la reviva, ya sea pensando en al…

La primera vez que me hice señorita

Extracto de mi libro "Escrache"
Quizás en algunas familias se festeja cuando te viene por primera vez, se ponen contentos sin embargo yo no tengo muy gratos recuerdos, de hecho, odié el día en que mi cuerpo dejó de ser niña. Odiaba mis bustos en desarrollo, el acné en la cara, la panza a medio estirar y por supuesto, haberme desarrollado. Aquél día me sentía extraña en el colegio, con un terrible dolor de panza (Claro que aún no los identificaba como “ovarios”) y la frente me ardía de excitación. Seguí la jornada como de costumbre y al mediodía ya me encontraba en casa. Largué la mochila al piso y corrí al baño; al bajarme la bombacha lancé un grito ahogado y me quedé dura durante unos instantes. La sangre impregnada en la tela lucía opacada ante aquéllos vívidos pensamientos que se entrecruzaban. “¡Por Dios!” Solo pude decir. La abuela que pasaba por casualidad me miró asustada y enseguida entendió la escena. “Dame la bombacha que la pongo para lavar” Me dijo, y se fue con ella.
Algo realmente libre tiene que poder cuestionar sus impulsos fundamentales, tiene que poder cambiarlos




/quotes Westworld

Concursos