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Todas las cosas que me hubiese gustado decir

Increíble, mañana es Noche Buena, y la semana que viene finaliza el año.
Estoy tan satisfecha del año, de todo lo que logré, de la gente que conocí, de lo que crecí. Obviamente tuve mis días (como la entrada anterior donde la soledad parecía atacar cruelmente) pero sigo de pie, y lo mejor sigo creando vida. Producción de cosas buenas.
Me di cuenta que ya no solo soy buena creando historias, escribiendo, sino también creando mi propia historia, una real. Hace un tiempo escribí: Lo real es difícil. ¡Claro que lo es! Pero es mejor que vivir en la fantasía, vaya a saber de que se resguarda uno. ¿Del dolor? Pero si el dolor es ineviable. ¿De las pérdidas? Inevitable. ¿O de uno mismo? No importa en cuántos sueños o capas de fantasías te escondas, algún día te vas a encontrar y va a doler más. No solo por el tiempo perdido, sino por el abandono personal.
Ayer tuve una cena de despedida de fin de año, y me hubiese gustado decir muchas cosas (De ahí viene el título de la entrada). Pero no lo hice porque no me sentí preparada, o por vergüenza quizás. De todas maneras, nunca faltan las oportunidades.
Entonces, ¿Qué hubiera dicho? Esta es mi carta.
Querida gente, los conozco hace tan solo 4 meses pero ya son parte de mí; a algunos los conozco más y son mis amigos, a otros les voy tomando cariño. ¡Imposible no hacerlo! Fluye tanta bondad por acá.
Me ayudan a producir historia, a producir vida, a recordar que vale la pena estar vivos. Tenemos el claro ejemplo de Ana Frank -una chica judía que murió en un campo de concentración pero que aún así, no bajó los ideales, creyó en un mundo mejor y no se rebajó a la crisis emocional que estaba atravesando el mundo-
Ana dice en una parte del diario: No quiero haber vivido inútilmente.
Si pudieras escucharme te diría que tus relatos pasaron por manos de toda clase de gente, católicos, judíos, ateos, budistas, negros, blancos, testivos de jehová, homosexuales, etc. Cada uno inmerso en su diversidad pero existiendo en un mismo contexto y sociedad. Porque todos somos parte del todo.
Sirvió y sirve de inspiración para mucha gente, para aprender a valorarse, a respetar al otro a sí mismo. A creer en el mundo, en que aún existe la bondad.
Pero ¿Qué significa para mí su historia, o el Centro donde trabajo? Una transición, como muchos allí dicen, porque los guías voluntarios vienen y se van, pero el trabajo y los valores que se adquieren durante ese período se van con nosotros. A mí, particularmente, me ayudó a aferrarme a la vida, a querer luchar por mi identidad (más que nada para que mi propio verdugo pueda aceptarme), me enseñó a creer en la gente.
Eso, quisiera agradecerles eternarmente por darme una razón MÁS para querer aferrarme a la vida.
Claro que ellos no saben por todo lo que pasé, mis anteriores ideas sobre la vida y la muerte, la angustia penetrante que me quitaba las palabras, el abandono espiritual y físico de mi persona... No saben tantas cosas, el por qué soy así hoy en día. Pero está bien eso, uno no se presente con un historial de vida ("La biografía" de facebook jaja, el nuevo perfil). Porque tampoco alcanzarían las palabras para describirse. ¿Qué mejor que decirles: Conózcanme ustedes mismos y después verán? Pero tengan la oportunidad. Nunca dejen ir la chance de conocer al otro. No se lo puede juzgar sin conocerlo (Cosa que solemos hacer diariamente).
Eso. Brindo por la vida (OhporDios! ¡Qué cursi!). Y brindo por ustedes, por un mejor año :)

Comentarios

  1. Aw, que inspiradora entrada, me encanta leerte así, yo también últimamente solo he escrito entradas cursis y felices.

    Ojalá algún día puedas compartir el discurso, seguro les hubiese gustado escucharlo.

    Un beso grande.

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