lunes, 26 de diciembre de 2011

No quise llamarte idiota ni lastimarte


Lucía, piensa, piensa. Intento bajar la bronca, por ende escribo aunque sea incoherencias-
Mi madre está enojada, no me habla. No, creo que está triste, conozco ese sentimiento pero no puedo ser tu maldita prisionera el resto de la vida. Pensás que somos mierda, no valorás lo que te damos, pensás equivocado. Vieja, yo te amo y aunque las palabras salen duras de mi boca y me cuesta muchas veces expresarlo, ya te he dicho que te amo.
Me cuesta re-hacer mi vida si te tengo ahí, pisándome los talones, no dejándome ir.
¿Por qué es que a las madres les cuesta tanto dejar ir a sus hijos, que vivan su propia vida? ¡Que hagan mierda, si eso es lo que quieren! Alguien dijo, una vez, que a veces la mierda también es arte. Pero yo no voy ni estoy haciendo mierda. Sólo intento hacer mi vida. Creo que ya cumplí con todas tus expectativas: me curé, re-empezaré el colegio, te acompaño y muchas veces me callo la boca para no decirte grandes verdades que no querés escuchar. Por ende, para no lastimarte. (Otras veces, lo reconozco, no puedo. Y te lastimo tanto, que me escupís todo tu dolor como si aquéllo me hiciera cambiar de opinión).
Si de verdad querías hacerme sentir culpable, como una mierda, lo lograste. Ahora me siento egoísta. Quizás lo sea.

¿Saben qué quisiera hacer ahora? Irme de casa, caminar y caminar, fumar un cigarrillo capaz, escuchar mi música y estar en mi mundo. Pero no puedo, porque aún no soy libre de hacer lo que quiero. (¿Qué o quién me retiene?). ¡Estúpido mundo, estúpida mente traicionera! Soy presa. Presa de mis pensamientos. Pero ahora escribo, largo "la mierda" para aliviniar la culpa.
Mamá, mientras, cocina para nosotras. Ella también es presa de sí misma pero no se hace cargo y nos culpa a nosotras (a mi hermana y a mí).
¿Tanto te cagué la vida, vieja, para que me hables así? -¿Así, cómo? Si lo único que me das es amor, aunque a veces tu amor no sea expresado de la manera más correcta o digna-
Yo tengo un poco de vos, sabés, sí. Suelo culpar a los demás y no hacerme responsable de mis actos, me enojo con la vida, porque yo nunca tengo la culpa, ¿No es cierto? Soy tan culpable como vos, como ella, como todos. Pero te digo algo, estoy tratando de hacer un esfuerzo, de verdad lo hago, para hacerme cargo de mi mierda. Mi mierda no es mala, má. Me hace feliz.
Todo lo que ves, todo lo que digo es sólo una imagen... a veces. Lo hago para lastimarte. Acá de nuevo, yo, sintiéndome culpable, haciéndote quedar mal.
¿Cómo saber quién tiene la razón acá, en toda esta absurda discusión?, ¿Importa al fin y al cabo?
Yo sé que intenté ser alguien que no era para satisfacerte, y creo que en el fondo no te importaba, sólo querías verme feliz, pero aún así me esforcé. Forjé un personaje errático, amnésico, frívolo. No era yo. Es difícil construír mi propia persona. Vos debés saber de eso. Creo que todos lo sabemos, que no es fácil ser uno mismo y hacerse responsable. Aceptar lo que se elige: ya sea bueno o malo. Ya sea la mierda o lo lindo.
Todo lo que dije puede ser muy injusto e hiriente. O quizás esté en lo cierto. No lo sé. Estoy molesta, conmigo misma, con mamá, con mi pseudo-libertad (Quisiera ser más libre pero no sé cómo, no sé qué estoy buscando). Pero no lo voy a borrar, voy a publicar la entrada porque debo pensar en ello.

1 comentario:

Catastrophic dijo...

Creo que todos podemos sentirnos identificados con esta entrada, es algo taaaan común.

Un beso <3