Ir al contenido principal

I try and figure out just where I fit in

Algunos días son mejores que otros. "Charlie Bartlett"
Pensamos demasiado y sentimos poco.
Nuevo comienzo, eh? Nuevo comienzo.
Estoy leyendo 3 novelas al mismo tiempo (El común olvido; Criadas y señoras; Los hundidos y los caídos de Primo Levi).
Entre las 3, forman una mezcla de lo que abarca el período de mi vida en este momento: La historia sobre el Holocausto (Primo Levi), el machismo y el feminismo en USA (Criadas y señoras), y las pérdidas familiares, de una madre (El común olvido).
Hace rato que no leo; hace rato que no termino una novela completa. Por lo general llego a 3/4 partes y la abandono por otra que luego vuelvo a dejar. ¿Por qué? No logro entenderlo. Digamos que no ando muy consistente en todo lo que hago.
¡Cómo cuesta sostener el bienestar, los logros! Terminar las cosas, los procesos.
Pero cada libro que leo me aporta algo nuevo, distinto, bueno.
Por ejemplo, "Los hundidos y los caídos" de Primo Levi, un sobreviviente judío que pasó 1 año en el campo de exterminio Auschwitz.
Él en sí fue un "salvado" porque sobrevivió pero con la culpa y la vergüenza se pregunta: "¿Por qué sobreviví yo y no el otro?, ¿Qué tengo de especial? Nada, solo tuve suerte..."
Luego pienso en mi historia, en los caídos, en los que aún la luchan o se entregaron a la muerte en vida hace tiempo.
¿Qué me diferencia de ellos? Nada, solo que estoy del otro lado de la vereda. Gran diferencia, eh? Pues sí. Pero ¿Por qué?, ¿Por qué no podemos ser todos "los salvados"?
¿Por qué Primo Levi se suicidó luego de haber sobrevivido a una de los peores genocidios? Por eso mismo. No pudo soportar la diferencia abismal que había entre los hundidos y él.
Porque ser un salvado muchas veces produce miedo, y trae culpa. Y aquél que no puede manejar la culpa -la cual es inútil. ¿Culpable de qué exactamente?- termina muriéndose, por dentro o por fuera.
Murió a los 68 años, creo que aguantó demasiado su dolor; aún así cumplió con su misión: dar testimonio del atroz hecho que vivió. Preservar su memoria aún después de su muerte.
Tal es así que hoy, luego de 24 años, puedo leerlo y enorgullecerme de su persona.

Comentarios

  1. El libro de Levi pinta interesante... una pena ser incapaz de leer últimamente.

    Un beso!

    ResponderEliminar
  2. como te entiendo. la vida, las novelas, simples cosas y al mismo tiempo tienen un peso importante
    nos dejan una enseñanza
    poder vivir bien y cruzar esa barrera que tanto nos cuesta.
    por supuesto es un trabajo para oda la vida y no es de la noche a la mañana
    no estas sola, un beso grande

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

We live in a rainbow of chaos

Entradas populares de este blog

Alejandra Pizarnik, ensayo

Ayer estuve en la radio "Industria Argentina" Hablando sobre Alejandra Pizarnik, lejos mi poetiza favorita. Les dejo a continuación el ensayo que escribí sobre ella.

Alejandra Pizarnik: Diarios
“Decir que me abandonaste sería muy injusto; pero que me abandonaron, y a veces me abandonaron terriblemente, es cierto”. Kafka

A través del recorrido por sus diarios que fueron publicados en el 2003, intentaré descubrir una faceta de la poeta, para poder entender mejor sus poemas y su modo de sufrir, que la persiguió durante toda su vida. Quiero invitar al lector, que a través de estas páginas, haga su propio descubrimiento. Claro que yo la estoy leyendo bajo mi punto de vista y mis circunstancias; cada uno desarrollará una propia versión de estos diarios. Podrán o no gustarles su trabajo pero para mí es imprescindible incluirla en estos esbozos de pensamientos puesto que Pizarnik fue una gran influencia para mí, y lo será siempre. Nunca morirá mientras la reviva, ya sea pensando en al…

Las dos caras de dos monedas

Tony, he de recordarte una sola cosa. Los trenes parten bien temprano por la mañana, desaparecen en una estela de vapor, tu boca los imitaba (tu, tum, tu, tu; tu, tum, tu, tu), yo te veía alejarte a la par, tus dedos maquinales, tus ojos rodantes, tus músculos de acero, eran como un gran monstruo asustado. Pero luego lostrenes regresan, nos llevan devuelta a casa. Tú nunca podrías ser un tren, porque nunca regresaste.
Mariquita, he de recordarte una cosa. Basaste tu personaje en el grandilocuente Dios, maestro de las flores y estudiante de la bondad. Dios rodea los centímetros de los tallos que crecen erguidos al sol, posa sus manoplas en la película transparente del océano para besar con sus labios salados la extensión total de la vida. Dios es el amor que depositan los carteros en los buzones, la sonrisa magistral con que recogen la correspondencia los diminutos seres, Dios controla el camino que une el sentido y la razón. Encontraste la forma de escabullir tu esqueleto en los int…

La primera vez que me hice señorita

Extracto de mi libro "Escrache"
Quizás en algunas familias se festeja cuando te viene por primera vez, se ponen contentos sin embargo yo no tengo muy gratos recuerdos, de hecho, odié el día en que mi cuerpo dejó de ser niña. Odiaba mis bustos en desarrollo, el acné en la cara, la panza a medio estirar y por supuesto, haberme desarrollado. Aquél día me sentía extraña en el colegio, con un terrible dolor de panza (Claro que aún no los identificaba como “ovarios”) y la frente me ardía de excitación. Seguí la jornada como de costumbre y al mediodía ya me encontraba en casa. Largué la mochila al piso y corrí al baño; al bajarme la bombacha lancé un grito ahogado y me quedé dura durante unos instantes. La sangre impregnada en la tela lucía opacada ante aquéllos vívidos pensamientos que se entrecruzaban. “¡Por Dios!” Solo pude decir. La abuela que pasaba por casualidad me miró asustada y enseguida entendió la escena. “Dame la bombacha que la pongo para lavar” Me dijo, y se fue con ella.

Concursos