viernes, 28 de octubre de 2011

Las despedidas suelen ser amargas


¿te gustan las despedidas, pensás que siempre son malas? Que traen dolor, rencor, y soledad.
¿Te gusta divertirte, hacer de la cronología de tu tiempo, un pasatiempo?, ¿Te gusta olvidarte quién sos al menos por un tiempo?, ¿O para siempre?
¿Siempre es una metáfora o de verdad existe?, ¿Conoces a alguien que se haya ido para siempre?, ¿No crees que aunque una persona no esté físicamente, el recuerdo permanece vivo e intacto?
¿Conoces lo que queda después de un vacío; de una frase olvidada, de una despedida?
¿A dónde se van todas esas cosas cuando ya no están?, ¿A dónde iré yo?
Nunca y siempre, son palabras fuertes. No creo en sus verdaderos significados. Aunque si lo pienso más detenidamente, yo nunca estoy aquí aunque siempre me haya gustado el mundo.
Me gusta cómo suena la palabra vida en la boca de la gente. Cómo sonríen cuando se dan cuenta del enorme poder que llevan en su interior.
Sin embargo me asusta todo lo que hay detrás de "vida".
¿Eso me hace cobarde?
20 años. Llevo 20 años, sin embargo diría que más de 20 expericiencias. Viví mucho -demasiado- y aún no he crecido lo suficiente para adquirir la sabiduría que sólo viviendo se alcanza.
Viviendo, o sufriendo. Da lo mismo. Son 20 años. ¿Mejores, peores? Da lo mismo.
Solo me arrepiento de haber hecho sufrir a aquéllos que estuvieron a mi alrededor, apoyándome y sufriendo a la par.
Yo, duelo. Duelo mi propia muerte en vida.
Ahora, andate. Dejame sola. Sola. Sola. Sola. Viví tu vida. No mirés atrás. No me pienses. Pero nunca te olvides que YO (con todo mi dolor y amor) te amé. Te amé como pude, con mis torpezas y desperfectos. Te amé, a veces, en silencio, en la oscuridad, y en el llanto.
¿De qué otra manera se puede aprender a amar que observando? Aprendí tanto de vos, como de la vida. Aprendí el poder inmenso del amor... que de verdad no tiene límites. Pero que también es frágil, se puede romper. Pende de un hilo tan quebradizo como tu voz.
Me invanden recuerdos, muchos recuerdos, y trato de reprimirlos. No querré arrepentirme. No ahora. Soltaré lo que algunos llaman "el camino".
Pararé aquí, estoy demasiado triste para continuar escribiendo, y aunque quisiera llorar admito que dentro mío, el corazón es un caudal de sentimientos, una cantidad de agua que mana de todas partes los recubre con dulzura.
Una última cosa: ¿Les da miedo que les digan adiós? Que se vaya y nunca más vuelva. O peor aún, que vuelva pero más herido que cuando se fue.
¿Qué me dirías?

2 comentarios:

PinkTomate. dijo...

A veces el "adiós" es necesario en nuestras vidas, si no dejamos lo viejo, no habrá espacio para lo nuevo.

Me encanta como plasmas tus sentimientos, definitivamente, si publicaras diario, yo estaría diario leyéndote.

Un beso preciosa..

Catastrophic dijo...

Que bonito chica.