jueves, 3 de marzo de 2011

Good intentions never end the way I've planed

Me dijeron que mis fantasías no eran válidas, al menos en este mundo. Que me buscara otras pero que me asegurara de que éstas, en cambio, sean reales. Lo cierto es que no cabía en mí la realidad. Era quizás un poco tarde porque no podía distinguir cuál vida estaba viviendo, si la verdadera Lucía o la de aquélla chica de película.
Me alejé tanto del "mundo real" (¡Vaya a saber qué significa aquéllo! Para mí, son solo dos palabras unidas formando incoherencia) que intentando volver a él, se formó un enorme agujero en mi mente pero ahora completo de viejos recuerdos agrupados, confundidos y temblando de miedo. ¿Qué haría con ellos?, ¿Cómo ordenarlos, por cuál empezar?
Recordé gente que ya no estaba pero no lograba entender por qué. ¿Fue algo malo que había hecho?
Recordé paisajes donde nunca antes jamás creí haber estado. Allí, al borde de una cascada, aunque fuese solo un recuerdo me sentí libre; pero pronto las imágenes se esfumaron.
Luego recordé momentos extraños donde me veía corriendo, más que nada huyendo (¿De qué?). En otras estaba tirada en la cama con las manos ensangrentadas. Aquéllo me dio mucho miedo.
Fue ahí que miré mi brazo lleno de cicatrices y pensé: ¿Ésta soy yo? O... era.
Todo este tiempo evadiéndome en el papel de otro que no me correspondía; creyendo pensar como él, recorriendo su infancia, su vida entera. Caminando por calles cortadas con gente que tampoco conocía.
Hoy alguien me preguntó si sabía quién era, si me conocía. Me quedé unos segundos pensando y luego respondí con una pequeña sonrisa de timidéz. "No... y lo poco que conozco lo odio. ¿Vos te conocés?"
- "Supongo que sí. Aunque siempre queda algo por descubrir de nosotros mismos"

1 comentario:

chicavioleta lunar* dijo...

muy buen final.. y es cierto... siempre queda algo por descubrir...


me encanto la entrada!
besos:*