domingo, 12 de septiembre de 2010

La vida la siente como a una guerra

Contenta. (Lo contrario a la entrada del jueves, aunque creo que antes me sentía un poco triste nostálgica)

No lo quiero decir muy alto porque temo que se me vayan volando de mi boca todos estos buenos pensamientos que anduve sintiendo. Así no pincho el globo.
En el taller hicimos un trabajo a partir de la canción de J.M Serrat: Niño yuntero. ¡Qué triste pero hermosa que es aquélla canción! Si tienen la oportunidad escúchenla y préstenle atención a la letra.

Y además, ayer fui a comprarme un libro de Clarice Lispector, "Revelación de un mundo". ¡Dios, qué bien escribe esta mujer! Es el primer libro que leo de ella, en realidad son relatos que fue escribiendo en el diario de Brasil (En realidad nació en Ucrania pero al año se vino para Brasil) pero son tan atrapantes que incluso cuando terminan me quedó con las ganas de saber más y seguir leyendo. Murió joven, a los 56 años de cáncer de ovario. ¡Que en paz descanse!
¿Por qué los grandes artistas mueren jóvenes y de una manera siempre trágica? En este momento puedo pensar en Kurt Cobain o el mismo Jimmy Hendrix y así hay millones.
¿Será que la muerte seduce? En cierto punto es fantástica, morís inmortal impregnado en tu arte para siempre: Nada ni nadie puede borrarte de la historia.
¡Cuánto yo quisiera eso! Ser inmortal en mis escritos, dejar un mensaje el cual la gente pueda sentirse identificado: Al menos alcanzar la felicidad en las palabras porque en lo real es mucho más difícil.
¿Será que de verdad todos tenemos "un plan de vida" que estamos destinados a cumplir?, ¿En ese plan dónde está la libertad de elección?, ¿Qué pasa si me rebelo frente a aquél destino?
Blaah, preguntas que no tienen sentido pero que aparecen en cualquier momento. Me gusta filosofar.
Tarde de un domingo aburrido y triste, como siempre, pero por dentro puedo confesarles que estoy bien.

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