martes, 11 de mayo de 2010

tengo un cuchillo y es de plástico...


Quisiera tener un lugar donde pueda ser yo misma, donde pueda gritar, tirar botellas al vacío y revolcarme sobre el pasto sin que nadie me vea. Obviamente aquél lugar está acompañado de la soledad. Suena quizás un poco peliculón pero de verdad quiero encontrar un lugar así ya que en mi casa no puede ser, en una plaza menos... donde me fume 1,2,3 cigarrillos y nadie me esté controlando. Tengo intensas ganas de gritar. Quiero desquitarme contra algo que no sea mi cuerpo (y lo que viene después) Podría ser una terraza pero vivo en un departamento. No sé, podrían ser tantas cosas pero a veces justo esa que queremos no puede ser entonces, ¿Qué?, ¿Me voy a quedar el resto de mi vida lamentándome porque no tengo una fucking terraza?, ¿Voy a seguir conformándome con este modo inactivo, inútil, sobrio, conformista de vida?; ¿O simplemente voy a salir allá afuera a buscarme otro lugar? (otra manera). Al final siempre termino llorando en un rincón con el ¡Uh, qué lindo sería! colgando de mis mejillas. Al final siempre me quedo tirada en la cama, empleando maneras inútiles para seguir arruinando mi vida. Para que sea siempre yo la pobrecita, la que necesita ayuda. ¿Pero saben qué? Va a llegar un día donde realmente voy a estar sola y las cosas me las voy a tener que arreglar por mi cuenta, bah, en realidad ya me estoy quedando sola pero me refiero a un extremo total... ¿Y cuándo tenga 30, o cuando mamá ya no esté? O cuando... Hoy lloré en silencio como suelo hacer, porque mi dolor no tiene voz. Las lágrimas me caían como si nada estuviese pasando, como si estuviera en mi lugar donde nadie me puede ver ni sentir. Pero había un grupo, una ronda de gente, una puerta, un lugar físico (no exactamente el mío) y gente pero en ninguna encontré contención. Podría haberme desarmado allí mismo pero yo hubiera continuado con la mirada al frente, pretendiendo que todo sigue su curso normal. Podría pero... El silencio, oh, maldito silencio. En mí no es una buena opción. Y es irónico porque comencé la entrada diciendo que buscaba contención en realidad y no es en un lugar físico donde la voy a hallar (Podría vivir en una casa sola, o tener un parque inmenso para mi sola) sino en esa gente que la veo cotidianamente y especialmente en mí misma. ¡Qué inmensa suena la palabra "mí misma"! Siento como me voy haciendo pequeñita cuando la palabra se acerca, es que nunca pude pedirme ayuda a mí misma, ah, sí. ¿Saben lo que ahora quisiera? Acurrucarme en mi propio corazón y que me arropen las arterias, y que las venas me rasquen las espalda como lo hacía mamá de pequeña y que la sangre caliente este cuerpo frío e inerte que llevo. Y ahí las veo a las traviesas células haciendo cosquillitas en mis pies y yo creo que río, sí, puede que ría. Y es todo tan maravillosamente (no encuentro la palabra). Quizás hoy logre no lastimarme, pobrecito cuerpo que tú no tienes nada que ver en esto, quizás hoy siga reñida en mis pensamientos, escribiendo y leyendo y durmiendo. A veces es una buena opción, créanme. Me voy a seguir tomando este café.

Rezonando en mis oídos: Allí donde solíamos gritar

4 comentarios:

Selfish Jean dijo...

Oh no, no hablo de estar frente al televisor. De hecho, no tengo televisor en mi cuarto. En fin. La pelíucla es Nick and Norah's infinite playlist.

Un saludito.

~PiLi~ dijo...

A mí también me encantaría estar en un lugar así, en el que pueda ser yo misma. Pero lo que en realidad me gustaría es un lugar donde pueda ser yo misma, pero en el que no esté sola. Sino que haya alguien a quien le importe. Pero eso es mucho pedir, verdad?
Amo cómo escribís, me siento muy identificada. Que estés bien <3

Vero dijo...

espero

Vero dijo...

que hayas logrado hacer lo que querias sin hacerte daño...