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Mostrando entradas de abril, 2010
Taller de Cultura. (donde se habla de todo menos de nuestra cultura)
Salí fuera del salón con la excusa típica y repetidamente ridícula de "Ya vengo, voy al baño".
¡Essssta! Jamás volví. Me tiré en el sillón con otra de mis compañeras mientras me fumaba el primero de los 4 cigarrilos seguidos que me fumé en esa hora.
Ambas estabamos tristes, ya es moneda corriente al parecer. La tristeza se contagia como los bostezos.
Intenté hablar con ella sobre mi angustia, sentí que aunque mucho no la conocía podía largar todo lo que quisiera, en definitiva aquélla conversación quedaría allí mismo y jamás se volvería a repetir. Entonces...
Resultó que ella se identificó con lo que me estaba pasando y en lugar de levantarnos el ánimo, terminamos haciendo una especie de ping-pong de lo mal que nos sentíamos.
En un momento, ella cortó la conversación con una pregunta absurda, para no seguir hablando de aquéllo de lo que tanto estaba sufriendo.
Aún así, yo hubiese querido seguir hablando. Largar to…
Tengo que entender que la vida tiene sus días, y hoy no es mi día.


LA COSA ESTÁ PELUDA, dijo la psicóloga hoy. Nunca entendí a qué se refirió pero me causó gracia.
ALEXA CHUNG ♥

go sadness

Lágrimas secas.
(¿en qué quedó este blog?)

Recién terminamos de almorzar, lagrimeé un poco pero rápicamente me sequé las lágrimas, no quería que mamá me viera así. Ella piensa que soy fría, que no me importa nada, que la odio, que solo quiero destruirme.
Bueno, má, sigo siendo un humano, una persona la misma que conocías. Aunque ahora tenga una coraza inmensa y pretenda llevarme el mundo por delante.
Ahora soy egoísta; nunca creí llegar a conocer esa palabra e incluso cuando todos me decían que era egoísta ni me entraba por la cabeza creerlo. ¿Yo, la que quiere salvar el mundo y ayudar a las personas?
Sí, yo.
A veces uno piensa que nuestras acciones son nuestras acciones y que no modifican en nada la vida de los demás. Que lo que haga es tema nuestro. Pero también existe la palabra herir y muchas cosas de las que hacemos hieren a nuestro alrededor.
Yo pensaba que dañándome a mí misma no tenía nada que ver con mi alrededor. Si por ejemplo me pasara una semana entera tirada en la cama llorando…

triste hasta morir-

¿Creíste que yo era lo demasiado fuerte como para aguantarlo todo por mi cuenta?, ¿O que quizás se me habían acabado las esperanzas y estaba destinada a sufrir en soledad?
Quizás siempre me quede con esta pregunta atascada en la gargante. Quizás nunca puedas contestármela pero con cada lágrima que derramo se me va una esperanza a que algún día me la vayas a responder.
Anoche estaba soñando, en tercera persona. Veía una niña asustada, triste, estaba llorando pero era difícil distinguirlo porque cubría su cara con las manos. Apenas respiraba, era como si dejase de respirar y cuando te acercabas a ver si estaba viva en seguida tomaba una bocanada de aire profunda y volvía a la soledad.
Sentí muchas cosas, su rostro enlatado cubierto de lágrimas me quitaba la respiración. Era como si quisiese compartir su dolor. Era como si... En realidad yo misma lo sentía, no tenía que hacer grandes esfuerzos por intentarlo, instantáneamos apareción ese vacío tan celestial e impuro. Punzante. Pecho que du…
La angustia que se refugia en la comodidad. Dificultad para salir del lugar.
Atrapada en el sillón de mi casa, alardeo a pararme pero termino agotada tirada de nuevo.
Me asusta el comienzo, el dolor que ya vendrá, me asusta irme o quizás llegar.
Me asusta el dejarme estar. El no hacer nada por mí misma. Cada día luzco peor. Cada día mi vida está peor.
Hace mucho que no escribo, me está costando. Todas las noches antes de dormir me obligo a escribir algo en un cuarderno grande verde que tengo pero no sale nada. Estarán pensando que es estúpido obligarse pero si yo lo hago es porque sé que me están pasando cosas y a veces necesito primero plasmarlas en una hoja para ordenarlas porque mi cabeza funciona así.

"Espero que no te decepcione" Fue lo último que me quedó de una de las tantas conversaciones del día de hoy.
Mucho no hablé, escuché, pensaba mientras tanto. Pero vos nunca podrías decepcionarme. Bah, muchas veces me equivoco con la gente, pongo mucha expectativa, entrego demasiado y poco recibo. No pido que me devuelvan de la misma forma, solo que quizás no me equivoque respecto a la persona. (Bueno, un poco mucho tal vez)
Me hubiese encantado estar cerca...Un momento -borrar-





Estoy como irritable. Entro a hotmail y más de 600 mensajes. Estoy inscripta a 100 mil quichicientos foros que ni reviso hace años y me siguen enviando mails. Chau, no ves que ya no escribo más?
[ más tarde: 373 mails]

No estoy bien y conozco mis "Masomenos" y los "Masomenos: se viene, se viene".Tengo que pararlo ahora. No debería importarme si quiero o si no. Dentro de un par de semanas no me va a importar ni dónde vivo.
Pero parar implica un cambio. (chiquito o no) Y a mi me está pintando quedarme tirada en el sillón.
No sé con quién hablarlo, mi psicóloga me dedica 30 minutos (que esos 30 siempre son 20) de sesión en toda la semana y lógicamente no me alcanza. Termino la primera oración de una frase y ya me dice: Bueno, cortamos acá. Nos vemos la semana próxima.¿Qué, qué qué, quéééééé?! (la música se paró, ¿Por qué diablos no empieza la canción?!)
No me servís psicóloga de 20 minutos por semana y ya sé que no hay opción de que se alargue más la sesión porque tenes ot…
Me succionan treinta y tres orientales, y todos los genitales femeninos de todos los tipos de loros habidos y por haber.

Si tuviera algo para decir...

Te diría que te estoy buscando.
Me diría que me estoy buscando.


¿Por qué esa necesidad que a veces tenemos de preguntarle al otro si de verdad nos quiere, cuando en realidad la respuesta la tenemos? Sabemos que es así pero dudamos. ¿Qué es lo que nos hace dudar?; ¿Acaso será esa búsqueda interior de afecto externo, cuando en realidad tan solo buscamos nuestro propio cariño?
Explotar. Gritar. Todo a pedazos lo que sentimos. Deshacernos de la culpa, de las palabras, de lo que quedó pendiente.
Retroceder para no encontrar la verdad. Aquélla a la que tanto le tememos.
¿Qué si descubro que no me quiere, que estoy sola? Inmensamente sola.
¿Qué falló? (¿En qué fallé?)
¿Por qué las cosas terminan de esta manera si yo no quiero? Todavía tengo el poder de decisión.
Puedo CAMBIAR. Puedo esforzarme. O también puedo hundirme, rendirme, entregarme.
No es esto un plan, un sueño, es más bien un vacío, el momento justo en el que la necesidad se transforma en deseo. Deseo incontrolable, traicionero.
Y yo no te…

Where the wild things are

De vez en cuando Max tenía la impresión de poder aclarar sus pensamientos, de que podía ordenarlos en una fila y contarlos; que podía obligarlos a comportarse. Había días en que podía leer durante horas seguidas, cuando entendía todo lo que le decían en clase, cuando podía cenar tranquilamente y ayudar a recoger y jugar a solas y en silencio en el salón.
Pero otras veces, otros días, en realidad la mayoría, sus pensamientos no se alineaban. Esos días perseguía recuerdos e impulsos que se desviaban y se dispersaban lejos de él, escondiéndose en las espesuras de la mente.
Y cuando ocurría así, cuando no conseguí entender algo, cuando los pensamientos no se sucedían uno tras otro, parecía que, pegado a los talones de las perdices desperdigadas, Max hacía y decía cosas que desearía no hacer ni decir.
Se preguntaba por qué era como era. No quería odiar a su hermana Claire y no quería haberle destrozado el dormitorio. No quería haber roto la ventana de encima del fregadero de la cocina cuando…

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