sábado, 27 de febrero de 2010

Leo cuentos, novelas y poemas. Trato de encontrarme en los pensamientos de los que escribieron. Trato de identificar mi dolor en palabras ajenas. Y siento que cada palabra escrita es parte de mis pensamientos, de mi dolor cotidiano.
En un párrafo Idea Vilariño dice:

La angusta ha devenido

apenas un sabor
el dolor ya no cabe,
la tristeza no alcanza.

Soy yo en cada palabra. Es lo que siento, lo que mis palabras no pueden expresar. Lo que luego transformo en actos. Lo que cargo en mis hombros todos los días. Lo que tengo en la punta de la lengua cada vez que me encuentro con alguien conocido pero que no puedo largar.
Y yo sola con mis pensamientos no puedo estar. Tengo que hablar en lugar de callar.
La tengo a mamá enfrente mío mientras tomo el desayuno, la quiero abrazar, le quiero contar que hoy mi dolor es muy grande.
Quiero llamar a algún amigo y desarmarme frente al teléfono. Llorar, no lastimarme.
Ahora es el momento justo donde tengo que parar porque ya conozco el resto y es un sin fin de vivir cada día muriendo, dándome una paliza contra la pared, hundiéndome en la almohada para asfixiar este dolor.
El resto me lleva a caminar hacia el altar, el altar donde ningún Dios me esperará, donde los creyentes me escupirán, y yo con la cabeza aquí alta, defenderé esta muerte.

(ayuda)

3 comentarios:

Ana dijo...

Escribes increiblemente bien.
Un besazo.
(te sigo)

Anónimo dijo...

El resto me lleva a caminar hacia el altar, el altar donde ningún Dios me esperará, donde los creyentes me escupirán.
Amén por eso (un amén descreído?)
Hablar, me hizo acordar a una película (Speak)
A veces es callar o reventar. O al menos eso me sucede tantas veces.

Antoinette dijo...

Es muy loco pensar en un altar, en la muerte siendo tan jóvenes, en que nos pueden escupir, quién sabe porqué, porque pecamos?, porque no elegimos el camino correcto?.
Mucha gente no sabe que la infelicidad de algunos no sólo es producto de ellos mismos y de su no voluntad, sino de factores de uno, pero externos también.
Es fácil escribir, y difícil hablar a veces, porque la respuesta del otro no la oís, o porque no estás cara a cara para oir devoluciones absurdas en muchos casos.
Nosotras sabemos de dolor, pero también podemos saber de muchas otras cosas positivas, y habla alguien poco positiva. No creo en esa palabra, pero la uso, porque viene al caso. Me gustó, un placer leerte.