domingo, 9 de noviembre de 2008


Me veo distinta - me dije convencida-
Me siento distinta - Repetí, ahora. ¿Pero qué cambió de ayer a lo que va del día de hoy? Podría resumir con un simple "no mucho". O detenerme a pensar con más lentitud y precisión que quizá hoy poco tenía que ver a lo que fue ayer. Hoy pienso distinto porque me dejo sentir. Hoy miro todo bajo otro punto de vista, a pesar de seguir teniendo estos mismos ojos abrillantados de tanto lloriquear. Lloriqueo por esto o por aquéllo: siempre encuentro una buena razón para llorar. ¿Y qué hay de las sonrisas? Las sonrisas y los saltos en la cama a las dos de la madrugada. Los paseos por la ciudad sin un destino propio y sintiéndome maravillosamente perdida . Toda la tragedia se fue junto a los desechos de las sobras de comida y los envases vacíos cuando tiré la basura hoy. Al fin, la tiré. ¿Que cómo debería sentirme? Bueno, no lo sé... simplemente me siento distinta. ¿Pero qué cambió de ayer a lo que va del día de hoy? Quizá fue la manera en la que me desperté extendida en todo el largo de la cama, en lugar de acurrucada en un rincón sintiendo que me entra el frío por todas partes. Quizá fue la sonrisa del encargado a la mañana, cuando salí a pasear al perro. O el buen trato de un vecino al saludarme enérgicamente al salir de casa. No lo sé... simplemente me siento distinta.

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