viernes, 3 de octubre de 2008

Al compás de la música

El concierto al aire libre de un pianista que bajo la luz de las estrellas se lucía espléndidamente. Gozaba de la melodía, sentía sus cabellos mecerse a la par de las ramas más frágiles de los árboles. Sus ojos permanecían herméticamente cerrados, apuntando hacia el rincón de las butacas que vacías hacían del lugar, uno más sombrío, vacío.
Pero él continuaba tocando y tocando, maravillado ante la vida, ante la idea de componer una música tan verosímil y perfecta que emparejaba la amargura de la vida y la hacía más hermosa. Una melodía que sanaba corazones rotos y limpiaba los ojos enjuagados en lágrimas cristalinas.
Bajo la luz de las estrellas, todos los detalles ocultos cobraban vida.
Bajo la luz de las estrellas, todas las plantas cobraban vida y danzaban junto al compás de la música.
Los niños se escapaban de sus casas para venir a escuchar cómo el Señor Pianista, les hacía latir rápido y fuerte el corazón.
Las niñas se escondían detrás de los arbustos y los niños tras los árboles. Sus sonrisas brillaban a través de la oscuridad como linternas resplandecientes y aún llenas de vida.
Pero el pianista solo tocaba, no se había percatado de que no estaba solo. La gente lo escuchaba desde sus casas: apagaban los televisores y las radios, y se sentaban en la ventana con la vista fija en el teatro descampado de donde provenía la música.
Los más viejitos incluso sacaban las sillas y se sentaban en las veredas; entre saludos cordiales y buenas caras, compartían una velada bajo la encantadora melodía del pianista.
Él nunca supo que la gente lo escuchaba, que estaba ahí a pesar de la distancia. Él siempre tocaba todas las noches a pesar de ver las butacas vacías y que ya acumulaban montones de polvo. Tocaba por amor al arte, a la música, a la simplicidad del vivir el día a día.
Él continuó tocando hasta que un día, el 24 de mayo, sus ojos se cerraron definitivamente. Todo el pueblo nunca más volvió a salir a las calles, y se reservaban las palabras para otras ocasiones. Sin embargo siempre en sus oídos quedará esa música imposible de olvidar, imposible de imaginar.
Una música que desvela, que enamora y apasiona. Su música.

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