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Mostrando entradas de febrero, 2008

Pobre triste acordeón que dejó de tocar

Encontré un vacío donde ahogar mis penas. Dicen que es común, normal sentir dolor, que los recuerdos nos quiebran la voz. ¿Acaso es sano llorar por un fantasma que capaz no exista?
Me asomé por la ventana rastreando algo de aire que pudiera devolverme una sonrisa pero lo que hallé no fueron más que gotas de lluvia.
Gozaban bañarme en rencor, prohibiéndome avanzar. Seguir con mi vida, como quién diría.
Hallé una voz que a través del subconsciente me remarcaba los errores, expectadores de mi dolor y amantes de mi delirio.
No entendía cómo a pedazos se derrumbaba mi cordura, transcribiendo palabras en balas de cartón: duelen cuando impactan contra la débil y desnuda piel, duelen cuando me reprochan olvidos.
Si de un amor se tratase rompería a mi corazón en mil pedazos obsequiándome la soledad y adorando al egocentrismo mientras que éste se niega a asomarse por la puerta de mi hogar.
Recojo margaritas hundidas en el manso llano de mi hambruna, devoro el tiempo, las horas y los días sin distingu…

Fotografías

Fotografías que me rodean, son tan solo recuerdos petrificados en el aire que intentan captar un sentimiento tan abstracto.
Son memorias de vivencias irreales que se personifican en el tiempo retratando palabras: simples y enfermizas, bellas e inadecuadas, viejas e intrigantes.
Nos marcan, nos sellan una sonrisa, un llanto, una ira, un dolor. Nunca se borra, queda adherido al presente nuestro que arrastramos con cierta nostalgia. Crecemos y las fotografías están allí, siendo ya parte del empapelado de las habitaciones, no cediendo parte a nuevas.
Inquietantes ante nuestros movimientos, divagan por nuestro subconciente obligándonos a recordar aquél momento mientras el flash de la cámara cega nuestros ojos. Recorremos atentamente los minuscuosos detalles que las contornean, buscamos un sentido, una respuesta a por qué sonreímos, por qué posamos ridículamente. Pero no, no las hay. Es absurdo, ellas están, perduran, envejecen junto a nosotros y retratan nuestros recuerdos pero nunca mueren p…