viernes, 28 de diciembre de 2007

Vieja Dulzura


La imagen de una señora vieja y encorvada barriendo el suelo, se dibujó en mi mente. No pude olvidar su apagada sonrisa limpiando sus lágrimas, arrastrando recuerdos insensatos de una larga etapa que optó eliminar. Estaba sufriendo silencios, silencios que yo misma propagué al esconder mis palabras en hojas vacías porque nunca llegaban a decir nada.
Pendiendo de un hilo, me di vuelta y la miré a la cara, ella ya no se encontraba aquí...estaba transitando otros caminos, caminos que solo ella podía recorrer. Aún así, tomé su mano respirando entrecortadamente. No supe qué decirle, tan solo la miré. Sí, recuerdo cuánta impotencia se hallaba sobre mi mirada, pero ella ya no estaba aquí, no podía diferenciar una mirada de un fantasmagórico silencio.
"Estoy acá". Le susurré al oído, aún sosteniéndola en mis brazos. "Y siempre lo estaré".
Pero ella ya no estaba, su cuerpo se iba deshaciendo lentamente, quemando la tristeza que la envolvía.
Y así el tiempo transcurrió dentro de un eterno silencio sin poder decir mucho, ella ya no estaba, y yo ahora, sí. Demasiado tarde, supongo.
¿Qué más me queda que pedir perdón y seguir adelante?, ¿Qué más me queda?

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