sábado, 9 de septiembre de 2017

I dare you


Cuando pienso en ella todo me asombra pero luego veo una foto suya, su rostro, y ya no es lo mismo. Pienso: ¿cómo me puede estar gustando esta persona? ¿será porque ahora mi fantasía tiene un rostro al que idolatrar, un nombre al que llamar, un corazón que potencialmente llenar?
Sos como un humo que se va evaporando de mi ser,
te tengo entre mis manos y luego ya no,
dejas de existir por unos instantes,
justo cuando te creía mía,
justo cuando te encontré.
Me dirás que no es posible,
lo sé,
como también sé otras muchas cosas más.
Algún dia quisiera poder contártelas,
y que vos también puedas
pasarme tu sabiduría.
Estamos cerca,

jueves, 7 de septiembre de 2017

Te di mi relato,
tomalo, que es tuyo.
Sólo sé alguien mejor que Simone;
sé presente, sé ahora.
Sé mía, o no lo seas.
Pero sé algo más que un relato.

sábado, 2 de septiembre de 2017

El vacío


El vacío

Los sentimientos se vuelven palabras;
Las palabras, letras.
Las letras, números.
Pero ninguno en llanto.
Nunca culminan en lágrimas.
¿Deberé dejar de escribir lo que siento y comenzar a sentir lo que siento?
Ese modo tan mío de sistematizar y clasificar mis sentimientos.
Me convertí en un papelerío de historias clínicas.
Un caso a tratar, a estudiar.
Ella es,
ella piensa,
cree que,
supongamos,
tal vez.
Las posibilidades son ínfimas,
de volver a sentir sin ese modo tan mío de separarlo en capítulos,
                                                                                                                       párrafos,
                                                                                                                                        oraciones.
Son solo letras.
¡Dios mío!
Y al final del día,
cuando apagás la luz del comedor,
y cerrás la persiana,
las palabras no son las que sienten.
Son tus párpados
-tan cansados, tan autómatas-
            Ese modo tan mío de sistematizar y clasificar mis sentimientos.

Al final del día,
cuando el público se haya levantado luego de aplaudir,
-ese modo tan mío-
y te encontrarás sola,
con el aire lleno de humo y moho,
sugiriendo la última ronda de monólogos,
desordenados, inexplicables.
-ese modo tan mío-
Tristemente pensándote enjaulada,
queriendo escapar.
Te resulta irónico,
alguna vez,
haber estado en el zoológico, aplaudiendo y riendo:
Y el señor no hizo sus gracias.
Ahora estás del otro lado del mostrador, junto a los animales.
¡Qué chica la jaula! Les decís.
¿Les pagan por día o por mes? Y ellos te miran, se ríen.
¿Qué decís, mujer? No sabía que te pagaban por caminar, bostezar
–Ahhh, les encanta cuando bostezo y muestro mis dientes-,
por hacer popo. En fin, por existir.
Vos ya no aplaudís.
No te hace gracia que tu preciado público te haya transformado en el hazmerreír, en un experimento.
¿Te vas a rendir ahora que lo entendiste todo?
-ese modo tan mío-
Ese escenario no es un teatro;
Vos no sos una actriz.
Tu dolor no es un monólogo.
Las cicatrices son reales.
Y si pudieras llorar, también te diría lo mismo.
Tu vida –la viste pasar entera, frente a tus ojos y no resultó un atractivo.
Pero para ellos sí.

Ese modo tan mío de sistematizar y clasificar mis sentimientos.

viernes, 4 de agosto de 2017




Es mentira eso de ver pasar la vida frente a tus ojos. Todo es mentira. Si uno cierra los ojos sólo ve oscuridad y motas de polvo. 
Si uno pudiera hacerlo -verlo todo- entonces sería más fácil predecir el futuro.
El problema es que la imaginación es muy grande y sobran las fantasías. Quizá sea cierto que haya que hacer un gran esfuerzo para ver la realidad en lugar de dedicarse a imaginarla como si estuviéramos tejiéndola con los hilos invisibles de la memoria. 
Todo está muy oxidado acá en mi mente.

miércoles, 12 de julio de 2017



Sí. Seré. Soy. Fui y seguiré siendo.
Paciente psiquiátrica. Qué horrible definición.
Seré loca. ¿Seré?
Pero no le temas a la palabra. Bien podría decir, soy argentina.
No debo permanecer cuerda ante un mundo que se esfuerza por anormalizar lo bellamente distinto.
No es normal ser normal.
Soy anormal.
Soy todo menos la norma.
No digo que me enorgullezca ser así.
No quiero que piensen que es para portar un banderín y flamearlo a los cuatro vientos.
Quiero que lo acepten. Y que lo aceptado y naturalizado no deba ser un orgullo.
Simplemente es algo que es.
Y si estás desde lo alto…, un solo movimiento y te caes.
Te caes.
Mirá cuán frágil es todo.
Sentílo porque desde la fragilidad se encuentra el equilibrio.
Y es tan versátil como una nube yéndose, mutando el trasfondo de un escenario en ruinas.
Una llamarada que se apaga con un escupitajo, y luego lo soltas todo, porque aguantar no es una opción, no cuando reprimir implica una muerte, metafórica o real.

Decís: No es normal ser normal. En tal caso, no existe la definición de normal. Para mí es un mero concepto como Dios, como el conejo de Pascuas, como vos ahora mismo.