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Papá, un pedido

Papá no me dejes mucho tiempo esperando en la puerta del auto,  no dejes que el espejo me desnude porque hoy duele; no dejes que me mire cuando la ventanilla está cerrada porque los huesos cansan  y es muy fácil perderse de día 
Papá no te pido que comprendas  que esto no es normal,  lo mal que se siente la sonrisa encajonada en el desorden de mi vida,  temiendo que sea una maleta  la que estructure al sentimiento  y temiendo que la palabra no baste para vivir
(y la vida quedó sola)  FIN
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Poema al ser que está por venir

A ti te escribo, que aún no naces y ya me conmueves:


Si ella pudiese entender el mundo a partir de la primicia de que puede ser feliz, entonces mi dolor no será una herencia.
Que por favor no conozca los terrores de la noche, y que no se adentre en el silencio como única posibilidad de vida, porque hablando puede domar a las bestias, y lograr que los frutos maduren, puede enseñarle a la flor acerca de su inmortalidad, y puede contar mi historia, transmutarla del boca en boca, hasta que alguien la embellezca. Porque si ella habla, oh si habla, puede que yo tenga una salida, puede que aprenda que aún tengo voz, que no enmudece ante el vacío, puede que yo no transfiera este lenguaje en un devenir de conceptos clínicos, de recetas encajonadas y divanes idílicos. Si ella habla puede que finalmente me enseñe  lo que no quise aprender.
Para Eloise, mi futura maestra.

El género

He estado pensando mucho sobre el género últimamente. Les compartiré luego algo que escribí.
Pero si tuvieran que responder por qué son del género que son, ¿cuál sería la respuesta? 
El ángulo que he tomado para responder a la pregunta es el siguiente:
El género no se puede definir desde el sexo, la orientación e identidad sexuales, ni los valores prestablecidos socialmente para lo masculino y femenino. 

¿Aún te conozco?

Siento que llego tarde a conocerte; todo lo que podía unirme a vos es como si ahora le perteneciese a otra persona. Quizás sea cierto que estaba enamorada de un fantasma; aunque aquella persona que no supe ser te hubiera gustado, en tiempo pasado…, ahora vos has cambiado y yo ya no soy más de lo mismo.
Siento que he vivido demasiado bien sin que vos aparecieras en escena, me he sabido bastarme, me confortaba con la cotidianidad, con nimiedades, con la naturaleza pero ahora no dejo de pensar en vos. Sé de antemano que no volverás a elegirme porque esta que soy ahora no es como antes. Tantas veces pensé en estar bien solo para vos pero quizás esta identidad de bien, de estabilidad y mejora, no sea lo que vos busques. ¿Cómo podré continuar siéndolo si vos no me elegís? ¿Cómo sabré continuar siendo bienestar en un mundo donde no vayamos a la par?

Yo te protegeré

Tantas maneras de ser sabiendo. Pero él no era precisamente un sabiondo. No se distinguía por su brillantez;             su voz, ¡Oh, su voz! Era de otro mundo. Supongo que supuse que supusimos muchas cosas. Y aún así nos quedamos vacíos;             congelados, en verano.             temblando, en verano. ¿Quién lo hubiera pensado? Hay una historia en su voz, en la forma que dice adiós. Me deja queriendo saber más. Si estas palabras fueran como armas,             te defendería más allá del bien o el mal. No me importaría que hubieras pecado:             te defendería igual. Es que no me importa, ¿Lo entiendes? Yo pequé mucho en el pasado. Creo que seguiré pecando. Al fin y al cabo, soy solo humano. Prefiero que pequemos juntos,             así ya no tienes que llevar la carga tú solo. Compartamos la culpa,             repartamos la soledad. Lo cargo para que ellos no tengan que hacerlo. ¿Comprendes? Haz el intento
Escucho tus proyectos, que alguna vez han llegado a seducirme y sólo puedo pensar, ¡Oh, cállate! Casi sonrío cuando hablo, creo que podría aparentar diversión. Pero estas pocas ganas de seguir fingiendo cuando te tengo cerca…, me pesa el tiempo, me pesa el saberme cerca tuyo, la conciencia de sentirte muy lejos de mis manos…, y aquellas miradas que se escurren cuando no me doy cuenta, quizás algunos puedan notarlo,

Y tus pocas ganas de seguir fingiendo ¡Oh, muérete!
Sé que en algún momento tuve la certeza de que podía hacer algo bien. Ya no lo sé. Oh, un ítem más para agregar a la lista de mis no saberes.
Vuelvo a la soledad, y a los cuestionamientos. Me siento mortalmente sola, y eso no es bueno. Necesito contacto humano; necesito TU contacto, pero eso no es posible. Oh, pues, ya muérete.

Otro nombre (más) o (menos)

Tus canciones ahora llevan otro nombre, pero acaso los sentimientos son los mismos.
Recuerdo cuando deseaba dejar de pensarte, para poder volver a sentirme mía; quería que las palabras me pertenecieran, quería cantarle a la vida, una vida que no estuviera teñida con tu ausencia. Pero ahora tengo otro nombre, y no es mejor que el tuyo; probablemente sea oscuridad y superficialidad
Todas sus acciones tienen una explicación y no soy yo