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Me tomaré mi revancha, pensé, mas no lo dije, de incluirla en mis diarios y quizá algún día los lea y lo sepa. No ahora cuanto más yo quisiera pero algún día, y comprenderá, ¡oh, cuantísimo!, que desde el día cero todo en mí hacia ella fue un gran significante, buscando su significado.
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Desde aquí contemplo mi vida conmigo

Me siento tan frágil en mi entera humanidad, que no podría deducir si mis sentimientos de autodestrucción son parte del humano o solo míos. Es como si yo hubiese nacido con otros fines pero a la vez con sentimientos tan encontrados: salvar a la humanidad pero destruirme a mí misma. ¿Dónde se haya la salvación en la muerte? A veces pienso que en verdad soy un monstruo pero luego miro mi pureza, mi inocencia y no caben en mí deseos de destrucción. Me pregunto si en la fragilidad de mi alma se puede hallar un amor tan fiel y sumiso como el que siento. Es, incluso a veces, descolocado. Difícil de creer pero ahí está, luciéndose con intensidad. ¿Cómo hacer para ocultarlo? Creo que he pasado demasiado tiempo intentando no ser-yo. Me he resguardado a través de los malos hábitos y del odio desmesurado hacia mí. Aún, detrás de aquélla máscara que intento hacer pasar como identidad, se encuentra el amor. Sencillamente es demasiado; habita en cada poro de mi estructura. Me lleva a pensar: Esto es lo qu…
Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta

Si yo no fuera yo,
y si vos no fueras vos,
quizá podríamos encontrarnos en alguna otra dimensión.
Yo lo viví, yo sé cómo te sentís, yo estuve ahí.
Pero vos no sos yo.
Y yo cada vez estoy siendo menos yo.

Que la palabra no sea un muro intransitable y oscuro,
detrás siempre hay otra voz.

Que mañana sea tarde,
que no lleguemos al deseo
puesto que desear es amar
y yo aborrezco al mundo.

Que la noche sea eterna,
y que durmamos inconscientes,
que no sepamos quiénes son
los que nos visitan en los sueños.

De día la cadencia, la renuncia,
y de noche los esqueletos de los deseos
que regresan de perseguirme a través de la luz.
Está oscuro pero mis ojos los alumbran,
pueden verme a pesar de la tristeza,
se sabe que tarde o temprano
algo termina por ceder.

Una cuerda de la que se tiró demasiado..;
para ahorrarnos una vida entera
o para sufrir con la decencia,
ser decente o docente, qué más da,
si apren…

Aquí, escribiéndote de nuevo

Zayanara, te escribo
pero ya no sé si estas palabras pueden aportar claridad, si pudiera elegir te diría que hoy no me permito estar; tus ojos son demonios y los míos te abrazan hasta el cansancio. No le temo al silencio, así, en general, le temo a tu boca cerrada cuando la mirada se desvía hacia otros cuerpos que no son los míos, y estas manos que parpadean e intentan abarcar el espacio cerrado que ha quedado entre nosotras;
la conversación se vuelve tosca, pregunto respuestas que me estudié de antemano pero nunca coinciden con tus palabras. Ahora quisiera preguntarte sobre el universo, quisiera que me digas que mi nombre rodea tu órbita, pestañeando como un experimento casero que te atreverías a probar;
soy la luz intermitente que rodea el espacio alado entre dos voces, dos silencios que se encuentran con sus tiernos ropajes despojados, y su desnudez latente;
voy tartamudeando lentamente tus vocablos, me voy quedando sola, sola, sola, y me vacío cuando termina nuestro encuentro si…

Hay una historia en su voz, en la forma que dice adiós.

Tantas maneras de ser sabiendo. Pero él no era precisamente un sabiondo. No se distinguía por su brillantez; Su voz, ¡Oh, su voz! Era de otro mundo. Supongo que supuse que supusimos muchas cosas. Y aún así nos quedamos vacíos; Congelados, en verano. Temblando, en verano. ¿Quién lo hubiera pensado? Hay una historia en su voz, en la forma que dice adiós. Me deja queriendo saber más. Si estas palabras fueran como armas, Te defendería más allá del bien o el mal. No me importaría que hubieras pecado: Te defendería igual. Es que no me importa, ¿Lo entiendes? Yo pequé mucho en el pasado. Creo que seguiré pecando. Al fin y al cabo, soy solo humano. Prefiero que pequemos juntos, Así ya no tienes que llevar la carga tú solo. Compartamos la culpa, Repartamos la soledad. Lo cargo para que ellos no tengan que hacerlo. ¿Comprendes? Haz el intento Porque yo necesito que me comprendan.
Atreverme a quererte probablemente sea aventurarme en la noche más oscura.
Y no estoy preparada.
Porque las noches están llenas de silencios y reproches.

Haikus primaverales

El río y los cuerpos, baldosas esqueléticas humanas, sonrisas inhumanas que no contienen, envases repletos de nadería...,
el gran vacío que hace su aparición, y las tormentas octagonales  que dibujan sonrisas.
Hemos abierto la puerta de la supervivencia, hemos aparecido del otro lado bien muertos y bien felices. O quizá bien tristes pero menos muertos. No lo sé.

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