miércoles, 23 de noviembre de 2016

El cuerpo

Mi cuerpo, ¡Mi preciado cuerpo que se dice femenino! Mis modales, ¡Mis preciados modales que muchas veces se dicen masculinos!
Y aquella identidad que aún se sigue buscando,
Que no sabe distinguir entre macho o hembra. Que no le importa. Que trasciende el género.
¿A quién deberé hacerle caso? ¿A un órgano biológico, al corazón o a la mente? ¿Quién tiene la razón? ¡Díganmelo!
Mi cuerpo, les cuento, en algún momento supo ser grácil, delgado y llamativo. Ahora se asemeja a una bolsa de papas podridas. Pero no es la edad lo que inquieta; es el adentro. Aquella alma, desalmada, terriblemente desarmada,  lo atormenta. Tiene sus motivos. Este es un monólogo que le grabó el cuerpo la semana pasada.

Que sí, que no, que ¿A dónde vas con tanto apuro? Que recién llegaste y, ¿Ya te estás yendo? Que me gustás pero tu imperfección me da asco. Que sos humano pero mujer y por ende, me pertenecés. Que el macho soy yo, que la izquierda te delata pero la derecha te reclama. Que arriba ya no hay lugar, que vení que yo te protejo, que tu abuela te espera arriba pero yo te quiero adentro. Que no, que adentro no es perfecto pero al menos es algo. Y si no sabes quién sos, entonces ¿Para qué viniste? Que el histeriqueo me vuelve loco pero lo necesito, así me creo yo que soy alguien. Que seré gordo pero me dicen hermoso, me lo repiten todo el tiempo, ¿Cómo no creerlo? Que respiro, que vivo, que estoy acá, ni abajo ni arriba: acá. Pero tengo miedo, mucho miedo porque por dentro me siento solo y me desprecio. Que no me pongas esa cara, te estoy pidiendo ayuda, que no te reías: estoy en una situación apretada. Que yo también te quiero y te agradezco por estar conmigo aunque cuando estamos con otros te menosprecie. Es un acting, lo hago por la apariencia. Y ya sé, perdoname".

domingo, 20 de noviembre de 2016

Somos pocos y estamos dolidos.
Muchos fueron los que nos han abandonado en el camino.
Pero la cantidad es efímera. Siempre hablan de ella cuando lo que realmente importa es
quiénes somos en el medio de tanta definición estricta; quiénes debemos empezar a ser cuando
el discurso se agota; cuando se baja el telón y de fondo quedás vos.
Vos, con tu orgullo herido,
con tu soledad flamante.
Con aquella máscara que te he visto usar tantas veces.
Los ojos pardos caídos pero detrás de todo ello, tu mirada. Más apagada o más viva, seguís siendo vos.

viernes, 9 de septiembre de 2016

lunes, 25 de julio de 2016



Quiero hacer un apartado que llamaré Fraseología, con frases de películas, libros o series que vaya encontrando.

Ni siquiera tenés que amarme bien. Me conformo con tan poco. Lo entenderías si te hubieras quedado, si yo no hubiese sido tan cobarde. Supongo, no lo sé.

Todo eso ya no importa. No son más interrogantes los que me acechan, simplemente me apeno por mí, por vos, por la vida, por todo y por la nada. Me da tristeza que no me ames pero también que yo me odie tanto. El otro día pensaba que difícilmente alguien podría amarme. ¡Soy tan imperfecta! Y vamos, que un poco de desperfecto está bien, somos humanos, pero si te pasas de la raya ya es molesto. Y comenzás a quedarte sola, bien sola, te vas dando cuenta de que toda esa soledad que reservaste para cuando te sintieras abrumada de estar tan rodeada, ya no sirve. Es inútil, y ya la has agotado toda. Necesitás crear más soledad y, al mismo tiempo, necesitás compañía. Tus necesidades no importan, son nulas cuando la mirada del otro está puesta siempre en el afuera. Nunca nadie ha intentado ponerse en tus zapatos, aparte de tu madre. Pero también pensás lo desgraciada que te sentirías si ni siquiera tuvieras el amor de una madre. En eso sos afortunada aunque hasta ahí llegó tu suerte. No te molestaría que la vida te mimara un poquito más. No dañaría. 

P.D.: Voy a intentar ser consistente y escribir aquí con mayor frecuencia.

domingo, 17 de enero de 2016

Los cuadernos o a.k.a. Los diarios íntimos

El año pasado hice algo que nunca esperé hacer: Tiré muchos "diarios" míos. 
Quisiera aclararlo porque la gente piensa que eso de escribir diarios íntimos es de nenas de 7 años pero no; para mí fue un sostén, un recordatorio diario de aquello asombroso de mi vida y aquello que necesitaba modificar.