Ir al contenido principal

Entradas

Nadie me advirtió lo difícil que era la vida…, no importa porque al final lo terminamos descubriendo. Ahora lo sé y no puedo deshacer el dolor. No puedo dejar de saber cómo se sufre, lo inútiles que nos volvemos agarrándonos la cabeza e intentando encontrar una salida. ¿Debería advertirles a la generación que sigue que la vida apesta?, ¿deberían ir con un cartel de peligro por si deciden tomar caminos alternativos? Ten cuidado, o no lo tengas, es lo mismo. La vida te encontrará. ¿Qué es lo quetendría que haberme dicho diez años atrás?, ¿espera, no sufras porque ya no podrás salir del sufrimiento? No te acostumbres a sentirte mal, o se volverá un hábito.
Entradas recientes
Violenta saciedad la de vaciar el pensamiento; el crimen del veraniego estreno dominical donde sin previas medidas tomó el gatillo y lo apretó, así, sin más, mirando el rubor de la tarde perecer.

Mi amiga

¿Puede la depresión sonreírte de vuelta? –smile you back. Creo que mi depresión me sonríe, y yo le devuelvo la sonrisa porque me gusta, o nos gustamos mutuamente. Porque ella es un lugar seguro, a safe place, sabemos lo que estamos sintiendo, generalmente son dos o tres sentimientos repetitivos que intercambiamos según el día. ¿Es normal que no me deprima estar deprimida? ¿Es normal que a pesar de todo lo que resisto y oculto, esté sonriendo? ¿Es normal que me ría a pesar de estar deprimida? Quién puede responderme todo esto excepto el que más sabe, el gran deforestador de todos los miedos y fracasos…, la ruta del corazón o de la mente. Disforia de sentimientos debería llamarse mi problema. O disforia de estabilidad. Pienso que lo voy a hacer, nunca termino haciéndolo. Por qué no puedo vivir como la gente, la otra gente no deprimida, la otra gente que sí sabe lo que quiere en la vida. Por qué no hallo más respuesta que esta gran indiferencia, este encogimiento de hombros, este “aún no lo sé…
Vivir así el resto de mi vida. Temiéndome, temiendo la vida, temiendo la gente, temiendo el aburrimiento y el éxtasis.
Tengo sentimientos arraigados que no quiero describir porque temo conocerme, temo odiarme una vez los nombre.
La tristeza parece pertenecer a una esfera que no escapa a mi razón; de algún modo u otro, siempre retoma mis pensamientos. No hay modo de escaparle. Ni aún en sueños puedo yo compensar la escasez de sensatez. Si siempre hay tristeza, ¿qué otra cosa me queda? Si siempre hay soledad, ¿qué otro aún no se escapa?

Día 1

Pienso volver a los diarios, a escribir 
Flores silvestres, y cuentas matemáticas. No lloren hermanos, inventaré un lenguaje que me pertenezca.
Leeré a los grandes antes de volverme demasiado pequeña, e imitaré a aquellos que hayan sido condenados al olvido.
Volver a las raíces. Desde la copa del árbol más ínfimo, hoja por hoja, tallo erecto, sabio erguido, salvia que mana de los labios carnosos del estruendoso dolor.
Nadie nos prepara para aceptar vivir de esta forma,
ciertamente menos nos preparan para morir, o para dejarse morir de esta forma.
Nunca he querido tener esperanzas al respecto, pero a veces se llega a cierto punto donde es imposible refugiarse en la insensatez y la inocencia, el saber es un poder que pesa demasiado sobre mis hombros, y yo soy pequeñita.
He estado jugando a juegos para evitar recordar o formar nuevos recuerdos, quiero que la vida sea este instante eterno y poético, un instante que no sangre, que sólo esté formado de piezas incongruentes que no nos remarq…

Las dos caras de dos monedas

Tony, he de recordarte una sola cosa. Los trenes parten bien temprano por la mañana, desaparecen en una estela de vapor, tu boca los imitaba (tu, tum, tu, tu; tu, tum, tu, tu), yo te veía alejarte a la par, tus dedos maquinales, tus ojos rodantes, tus músculos de acero, eran como un gran monstruo asustado. Pero luego lostrenes regresan, nos llevan devuelta a casa. Tú nunca podrías ser un tren, porque nunca regresaste.
Mariquita, he de recordarte una cosa. Basaste tu personaje en el grandilocuente Dios, maestro de las flores y estudiante de la bondad. Dios rodea los centímetros de los tallos que crecen erguidos al sol, posa sus manoplas en la película transparente del océano para besar con sus labios salados la extensión total de la vida. Dios es el amor que depositan los carteros en los buzones, la sonrisa magistral con que recogen la correspondencia los diminutos seres, Dios controla el camino que une el sentido y la razón. Encontraste la forma de escabullir tu esqueleto en los int…

Concursos